8.1.12

Murmullos....

Por el amigo ausente....
Susurran....
murmullos escapan
en la hondonada,
la malicia ronda
tu bondad sobrepasa.
        Susurran....
tu ausencia,
las velas se encienden,
amigos esperan,
plegarias ensordecen.
        Murmullos....
a la lejanía,
el bien nos acoja,
mi oración te ilumine
de la penumbra te esconda.
       Susurros sin lloros...
tu paz aguardamos,
la hiedra se seca,
al fuego arrojamos.
        Murmullos ahogados....
el corazón se cansa,
espinas y cardos
coronen sus almas.
        Susurros, susurros....
el mal no me viene
en vano,
valentona mi verso,
que se jodan los malos.
        Murmullos...
no cesen tus labios,
tu voz no se calle,
con los brazos abiertos
por ti esperamos.


Ruth Martínez Meráz ***

2.1.12

Hecho carne...

El poema 
se esculpe entre mis dedos,
trazos de palabras
cobran vida.
          El poema
vibra en voces entrecortadas,
fluye en éxtasis
que enajena el alma.
          El poema emula un pañuelo
donde se humedecen 
los dolores, se secan los ojos.
          Descanso del ser 
que lo hace suyo,
un poema entraña
lo que muchos callan.
          Es grito ahogado del 
desesperado,
euforia de la pasión
volcada en versos,
el poema es voz,
sentimiento,
pregón del amor
hecho carne.


Ruth Martínez Meráz ***

26.12.11

Tamarindo....

Soy acidez
en tus labios,
mezcla de ardor
en tus papilas,
huella mordaz
que reclama
la dulzura;
hechizo 
de especias
que renacen
en pequeños
trozos marrones.
        Soy afán
en tu sedienta boca,
semilla
que escapa
y brota,
un agridulce grano
que transforma
la estancia,
en la simpleza
del tiempo
en que las palabras
se acortan,
titubeo, callo,
el silencio 
se vuelve mi amigo.


Ruth Martínez Meráz ***

18.12.11

Gobernantes de tercer mundo...

Lamento tener que decir que seguimos siendo ciudadanos de tercer mundo, México, nuestro país, sigue siendo un pueblo tercermundista gracias a que los gobernantes que desatinadamente optamos por elegir, dejan mucho que desear...hacemos gala de esa frase que alguna vez dijera Hegel (sabrá Peña Nieto quién fue Hegel?) "Los pueblos tienen los gobernantes que se merecen",  vivimos bajo un clima no sólo de inseguridad pública, somos pobres además de económicamente hablando, unos miserables ignorantes, carentes de cultura, donde la falsa o doble moral juega un papel protagónico día a día, tenemos políticos sin bases firmes, sin principios reales que sustenten un cambio positivo para nuestra Patria, los ideales se hayan en sus bolsillos (el de unos cuantos) porque entre ellos, como aves de rapiña y hienas, se acechan, hambrientos de poder, tratando de manipular las masas, ya sea sicológicamente o a través de aquellos representantes corruptos que forzan a los más débiles a tomar preferencias sobre tal o cual partido político. Sin embargo, entre todo ello, y viendo la puesta en escena de la jornada electoral que se avecina, y de los payasos, bueno seudo políticos, que se postulan en sus candidaturas, hay ciudadanos, gente real, no sólo de la "prole" como diría una joven arrogante, embustera y mal nacida, que entre todo este ajetreo, reacciona, piensa, se documenta, sin tener que ser un reconocido escritor, periodista, alto funcionario, o representante de un organimo oficial estatal, nacional o internacional, porque tampoco necesitamos que vengan a darnos clase de política, sociología, ni que "nos cuenten las muelas" con darnos "la mejor opción " llamándose de que es "un buen gobierno", no se necesita ser un "sabelotodo" para entender las carencias que tenemos en nuestra comunidad, comenzando desde nuestra familia, nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro estado.....que quienes tienen poder crean que los ciudadanos de México son personas sumidas en el oscurantismo. Si, a pesar de todo ello, hay gente, más humana, sensible a las necesidades de este país, creer en que si bien somos pocos, podemos intentar hacer el cambio en nuestra sociedad, "despertar" al vecino, procurar educar a nuestros hijos, "sembrar" ese amor a la patria, el sentido de lo que es mejor para vivir en un México Libre y realmente Soberano; tratemos de salir de esa ignorancia, arranquemos el velo de nuestros ojos, ya no hagamos oídos sordos, no dejemos que otros tomen decisiones que nos corresponden, ni  atribuciones de las que somos dueños, todos tenemos que ver en ese cambio, por ello, pagamos nuestros impuestos, por ello, nuestro padres han aportado "su granito de arena", por ello, nuestros ancestros, derramaron su sangre, y aun así, aunque se haya tergiversado la historia, la podemos cambiar, podemos alterar el presente, aventurarnos a que nuestras futuras generaciones, gocen de ese beneficio, legemos buenas conciencias, ya no dejemos que unos cuantos hagan escarnio de nuestro hoy, ni crucifiquen nuestro futuro. Reflexionemos por quién deberíamos elegir para el gobierno federal próximamente, es un tarea difícil, pero sé que si tomamos un papel activo, el que nos corresponde, y nos hacemos dueños de nuestras decisiones, nadie vendrá a decirnos qué hacer, ni por quién votar, y nadie tendrá la osadía de violentar nuestros derechos, ni a exigirnos obligaciones más de lo que debamos como individuos libres de hacer y cumplir, con la plena conciencia, de que estamos en el lugar y momento que nos corresponde dignamente existir.
Ruth Martínez Meráz ***

Peña Nieto Hablando en Inglés - [Edición Original]

11.12.11

La calidez del invierno

          Hoy sentí el frío en mi cuerpo, el aire de invierno acariciaba mi rostro, mi ser erguido bajo el cielo ahumado y la intermitente caída de agua, mis pies calzados por unos tenis que casí me hacían derraparme sobre el asfalto, hacía que mi paso se forzara, a fin de evitar un aterrizaje de mi humanidad; mis pantalones despintados, esos que adoro ponerme en fin de semana, criticados por mis familiares, como si fuera tan humilde y no tener más con qué cubrir mis piernas, sin embargo, la tela desgastada de la mezclilla sobre mi piel se me antoja por no decirlo, a diario; soy tan irreverente para el uso de lo convencional, que cuando la formalidad lo exige, opto por usar algo que contravenga en cierta forma, que diste se me catologue en tal o cual clase o prototipo de persona; volviendo a la sensación de la frialdad exquisita que embargaba este día mi entidad corporal, tal parece que los días de invierno, exarceban mis sentidos, como pareciera una taza de café caliente a mi paladar, y una noche de intimidad apasionada; el recorrido por las calles sin paraguas protegiendo mi cabeza (adoro mojarme bajo la llovizna, la frialdad del agua de lluvia recorrer mi pelo, escurriendo mi rostro), el observar las personas, sus gestos, sus pláticas, sus actitudes, cuánto puede influenciar el clima en el carácter, mi percepción se mantiene alerta....Hoy sentí la calidez del invierno, sí, la viveza de la estación se hace presente, no por la época que representa, el clima me subyuga, pienso más de lo que verdaderamente hago, observo, analizo, sueño, extraño, me ausento, revivo, existo, las rimas se despiden, las frases arriban, disfruto un diciembre más....feliz conmigo misma.

Ruth Martínez Meráz ***

28.11.11

Tiempo sin transcurrir....

Las palabras
no escapan,
tu voz no se pierde
la sonrisa

  
no se esfuma,
días soleados
asoman,
noches sin llegar

no hay prisa,
contagios de
recuerdos,
maravillan
la existencia,
esperan
permanecer
aún cuando
los caminos
se bifurcan.

Ruth Martínez Meráz***

21.11.11

Motivos....

Fundo y motivo
el inmenso amor
que te profeso,
de los antecedentes
que nuestra relación
se forja,
de los hechos que
a diario acontecen,
Fundo y motivo
bajo pruebas palpables,
de tu confesión expresa
de la tácita correspondencia
con que te conduces.
Fundo y motivo
bajo un derecho
que me concierne,
de la elocuencia de tus actos,
por el simple transcurso
del tiempo,
permanente, continuo,
con el carácter
que presume
nuestra pertenencia.
Fundo y motivo
sin alegar más
de lo debido,
acogiéndome a tu
condescendencia,
sin la aprobación de
terceros
extraños,
que de envidia
corroen nuestra vida,
la de otros,
sin atender
sus propias deficiencias.
Fundo y motivo
sin acciones simuladas,
sólo con la verdad
diáfana
que resulta
de esta manifestación
plena de un ser
entregado a otro
sin mediar
lo que de viva voz
por adjudicación voluntaria
me cedes
sin condición,
cada vez
que recurro
al amparo de tu seno,
y resuelves
enamorarme
hasta agotar
todas las instancias.
 
Ruth Martínez Meráz ***

18.11.11

El Atila del Sur....una reflexión sobre Don Emiliano Zapata


Símbolo de la Redención Agraria Social de México

Era la tarde de un jueves 19 de Abril de 1919…para unos, la historia terminaba; para otros…la inmortalidad surgía. La tierra de Chinameca, Cuernava, Estado de Morelos, se nutría de la sangre de un caudillo hecho mártir: Don Emiliano Zapata Salazar.-

Hombre de humilde cuna, nació en la zona sur mexicana, citada como San Miguel de Anenecuilco, Morelos el 08 de Agosto de 1879, hijo de Don Gabriel Zapata y Cleofas Salazar, quienes formaban una modesta familia de campesinos, víctimas como muchos otros de las injusticias de la clase hacendada, viviendo en carne propia las prepotencias de éstos, lo que puede pensarse en un comienzo, motivó a Zapata el encabezar la lucha contra el gobierno burgués de Madero y de la clase privilegiada, quienes se adornaban de una falsa revolución.

Emiliano Zapata, caracterizado por su honradez, luchó sin descanso por las causas del pueblo agrario, con sus ideales sublimes, olvidándose del bienestar propio, buscando sólo el bien común entre los campesinos.

“El Atila del Sur”, como se refirieron a Zapata, con sus acciones nos legó una redención social donde la igualdad entre los hombres quedó acuñada en la Promulgación que hiciera del Plan de Ayutla en el año 1911, donde el fin era devolver al campesinado las tierras usurpadas por los hacendados.

“Reforma, Libertad, Justicia y Ley”, su lema de lucha.

“La tierra es de quien la trabaja”, su bandera.
Hombre tenaz, incorruptible, valiente, icono de la justicia para los campesinos; este hombre, sin poses simuladas, real, líder innato, dio margen para acallar cuantos rumores injuriosos y malintencionados se entretejieron a su entorno, como resultado:

La construcción de un país ideal, la implementación de la “Ley Agraria”, el “Decreto sobre Derechos de los Pueblos”, por citar algunos.

Su urgencia por administrar justicia, es magno ejemplo para motivarnos a la ejecución de ella. Hacer nuestros sus ideales, sus convicciones, encaminados a la equidad entre los nacionales.

Hoy, no invoco al caudillo, no hago memoria a un mito hecho leyenda; hago honor al hombre que vive, que superó a sus enemigos, de quienes no hay memoria, este inmortal de la historia viva mexicana, la que día a día se conjuga.

Emiliano Zapata, hombre de esperanza, traicionado en su momento con el afán de acallarlo, se manifiesta en los acontecimientos actuales de nuestra vida, donde la libertad y justicia anheladas son una realidad.

Por lo tanto, Don Emiliano Zapata Salazar, es, y será por siempre ¡el Símbolo de la Redención Agraria Social de México!.


¡VIVA ZAPATA!   VIVA MEXICO!

Ruth Martínez Meráz ***

16.11.11

Absolutamente Mío...

No vi tu rostro,
tu mirada capturó
mis sentidos,
embeleso de tu aroma
sobre mis sábanas.
No vi tu cuerpo,
sentí el ardor de tus manos,
me acogí al calor
de tu piel
a tu humedad sobre mis poros.
No ví el tiempo,
el reloj detuvo su marcha,
sólo ví las marcas
de la madurez
que te embellecen,
la fuerza de tus brazos
que me someten.
No escuché razones
ni lógicas
de voces amargas,
preferí abandonarme
en tu seno,
amarte
aunque pierda el alma.

Ruth Martínez Meráz ***


10.11.11

7.11.11

Conocí a Roberto....

Hoy conocí a Roberto,
venía cargado de ilusiones
con la emoción
de quien recibe un regalo sorprendente.
            Hoy conocí a Roberto,
traía mil recuerdos aquilatados
en fardos de colores arenas,
y un corazón vestido de coraje.
            Hoy conocí a Roberto,
transmitía su mirada 
una paz infinita,
aún contra las adversidades
en su aventura,
irradió de luz mi día.

             Hoy conocí a Roberto,
colmó mi memoria
de mil imágenes,
me animó a seguir el camino,
disfrutar mi libertad en todos los sentidos.
              Hoy conocí a Roberto,
doy cuenta que la juventud
no es tan vana,
hay propósitos divinos
cuando al centro del corazón
acuden las palabras.
               Hoy conocí a Roberto
no era el hombre,
era el niño que debió
volver, 
para comprender cuando
Dios es el que llama,
aun en aquellas tierras lejanas.


Ruth Martínez Meráz.***


EL PRINCIPIO DE LEGALIDAD

Desde el surgimiento de las primeras leyes que se acuñaron en nuestro Estado Mexicano, el elemento primordial que se ha procurado como una de las bases de las garantías individuales del ciudadano mexicano, en esencia es, EL PRINCIPIO DE LEGALIDAD, para ello, conozcamos una definición general para este concepto:

“Se llama Principio de Legalidad, aquél en virtud del cual “los poderes públicos están sujetos a la Ley”, de tal forma, que todos sus actos deben ser conforme a la Ley, bajo la pena de invalidez. Dicho de otra forma, es inválido todo acto de los poderes públicos que no sea conforme a la Ley”
 
En atención a la definición antes mencionada, se puede observar que, desde el primer estatuto proclamado como lo fue “El Bando de Hidalgo” el 19 de Octubre de 1810, por el Cura Miguel de Hidalgo y Costilla, quien en los principios contenidos de este Instrumento, primordialmente sustenta este principio al establecer la abolición de la esclavitud, la quita del pago de los tributos excesivos y su insistencia en cuanto a que se les diera títulos de propiedad (escrituras) a los esclavos proclamados libres. De lo anterior, se deducen los derechos subjetivos de libertad y de propiedad, garantías hasta ahora consagradas en nuestro Pacto Federal.

Asimismo, en la proclamación que hace José María Morelos en “Los Sentimientos de la Nación” el 14 de Septiembre de 1813, se establece por primera vez la división de poderes, en su artículo 5º, el cual reza: “Que la Soberanía dimana inmediatamente del Pueblo, el que sólo quiere depositarla en sus representantes dividiendo los Poderes de ella en legislativo, ejecutivo y judiciario, eligiendo las Provincias sus vocales, y estos a los demás, que deben ser Sujetos sabios y de probidad.”

De una manera, aún más formal, en la Constitución Federal del 5 de Febrero de 1857, se gesta la garantía de seguridad jurídico-política, como lo es el Juicio de Amparo.

Con vista a lo antes citado, se colige que a través de la historia de nuestro País, los individuos, conocidos como Insurgentes, así como aquellos que se sumaron a la postre para regular nuestras leyes, han procurado un estado de derecho que salvaguarde las garantías de legalidad de los ciudadanos, así también, que el Estado, a través de sus gobernantes, desarrolle sus funciones bajo un orden jurídico, que se instituye en cada una de las disposiciones que conforman la Constitución Política Mexicana, en la cual, se define las atribuciones y facultades de cada uno de los Poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, a fin de hacer efectivo ese Principio de Legalidad para sus nacionales, y aun de aquellos que han optado adquirir la nacionalidad mexicana, siendo extranjeros.

Pensar en una garantía de legalidad, lo primero que viene a mi mente, por lógica tal vez, es el Juicio de Amparo, el cual se encuentra contemplado en lo dispuesto por los Artículos 103 y 107 de nuestra Constitución Mexicana, y que no fue, sino hasta su Reglamentación en el año de 1936 como Ley Orgánica, el uso de este recurso, una forma de hacer efectiva esa garantía en contra de las Autoridades consideradas como responsables del acto reclamado en agravio del Recurrente, llamado Quejoso.

Sin embargo, analizando este Principio de Legalidad, damos cuenta que, al establecerse una división de poderes (Ejecutivo, Legislativo, Judicial), éstos se sujetan a la rigidez que marca nuestra Carta Magna, es decir, en cuanto a que El Ejecutivo, al ejercer su actividad a través de sus Órganos, debe acatar lo que la Ley le impone, sin extralimitarse en el ejercicio de su función, y si bien es cierto, el Ejecutivo tiene cierta discrecionalidad en el ejercicio de sus funciones, éstas se le han venido restringiendo, como lo podemos constatar en lo conferido por el artículo 89 Constitucional; y aún cuando tenga la facultad de expedir Decretos y Reglamentos, éstos no deben sobrepasar lo que constitucionalmente ya está instituido, observándose así, ese Principio de Legalidad, como un elemento inherente a nuestro Pacto Federal y un derecho para quien depende de su ejecución.

Por lo que hace al Poder Legislativo, éste igual que El Ejecutivo, no puede emitir o elaborar leyes que no provengan de lo que las disposiciones constitucionales propiamente confieren, y por ello, según lo establece el artículo 135 de nuestra Constitución Política actual, en la elaboración de leyes, deben sujetarse al proceso legislativo que para la formación de nuevas leyes, se les faculta en nuestra Carta Magna, sin ninguna clase de discrecionalidad, y aún cuando, ha sido menester derogar, modificar ó adicionar algún precepto constitucional, estrictamente, dicho aparato legislativo, se sujetará a lo antes previsto, así como se les dará a éstas, el carácter que se les confiere en el artículo 133 Constitucional.

En cuanto al Poder Judicial, éste en su función jurisdiccional, que no es otra cosa que hacer valer el respeto a ese derecho que se ejerce a través de los órganos jurisdiccionales, con el fin de regular la relación entre particulares, o entre particulares y el Estado, según sea el caso, y que en ese afán de hacer eficaz ese Principio de Legalidad, a través de un procedimiento establecido por las leyes ordinarias que para ello se encuentren reguladas, éste, emitirá una Sentencia, la cual, debe observar ese elemento formal que la propia ley establece, misma que debe ser fundada y motivada, apegada a derecho, como único elemento de esa función jurisdiccional, y donde se presume la verdad legal, logrando dar a la sentencia fuerza definitiva e irrevocable.

De lo anteriormente analizado, considero que el Principio de Legalidad se sustenta en hacer valer las garantías consagradas en nuestra Carta Magna, no sólo por cuanto hacer efectivo lo que confieren los artículos 14 y 16 Constitucionales al recurrir al Juicio de Amparo en contra de alguna Autoridad, sino, al observar el desarrollo de las funciones de los órganos públicos, de los Poderes en que está dividida nuestra República, quienes no pueden hacer uso de esas facultades que se les confieren más allá de lo que estrictamente norma la Constitución, de lo contrario, estarían violando ese Principio de Legalidad a los ciudadanos que se encuentran sometidos a ella; y además, podría resultar un tanto irónico que El Estado viole los preceptos que propiamente el Constituyente ha instituido para el ejercicio de su función, y quien no puede sancionarse así mismo, en el caso de que este Principio de Legalidad sea en agravio de los mismos órganos públicos; aunque lo que debe interesarnos en realidad, es que el Principio de Legalidad se encuentre garantizado como un derecho natural inherente a nuestro carácter de mexicanos, y como una garantía que se nos atribuye al ser considerados como ciudadanos, al obtener nuestra mayoría de edad, con los demás requisitos (marco legal) que la ley nos demanda para dicho efecto.

Ruth Martínez Meráz.
Ensayo “Principio de Legalidad”