11.12.11

La calidez del invierno

          Hoy sentí el frío en mi cuerpo, el aire de invierno acariciaba mi rostro, mi ser erguido bajo el cielo ahumado y la intermitente caída de agua, mis pies calzados por unos tenis que casí me hacían derraparme sobre el asfalto, hacía que mi paso se forzara, a fin de evitar un aterrizaje de mi humanidad; mis pantalones despintados, esos que adoro ponerme en fin de semana, criticados por mis familiares, como si fuera tan humilde y no tener más con qué cubrir mis piernas, sin embargo, la tela desgastada de la mezclilla sobre mi piel se me antoja por no decirlo, a diario; soy tan irreverente para el uso de lo convencional, que cuando la formalidad lo exige, opto por usar algo que contravenga en cierta forma, que diste se me catologue en tal o cual clase o prototipo de persona; volviendo a la sensación de la frialdad exquisita que embargaba este día mi entidad corporal, tal parece que los días de invierno, exarceban mis sentidos, como pareciera una taza de café caliente a mi paladar, y una noche de intimidad apasionada; el recorrido por las calles sin paraguas protegiendo mi cabeza (adoro mojarme bajo la llovizna, la frialdad del agua de lluvia recorrer mi pelo, escurriendo mi rostro), el observar las personas, sus gestos, sus pláticas, sus actitudes, cuánto puede influenciar el clima en el carácter, mi percepción se mantiene alerta....Hoy sentí la calidez del invierno, sí, la viveza de la estación se hace presente, no por la época que representa, el clima me subyuga, pienso más de lo que verdaderamente hago, observo, analizo, sueño, extraño, me ausento, revivo, existo, las rimas se despiden, las frases arriban, disfruto un diciembre más....feliz conmigo misma.

Ruth Martínez Meráz ***

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