7.11.11

EL PRINCIPIO DE LEGALIDAD

Desde el surgimiento de las primeras leyes que se acuñaron en nuestro Estado Mexicano, el elemento primordial que se ha procurado como una de las bases de las garantías individuales del ciudadano mexicano, en esencia es, EL PRINCIPIO DE LEGALIDAD, para ello, conozcamos una definición general para este concepto:

“Se llama Principio de Legalidad, aquél en virtud del cual “los poderes públicos están sujetos a la Ley”, de tal forma, que todos sus actos deben ser conforme a la Ley, bajo la pena de invalidez. Dicho de otra forma, es inválido todo acto de los poderes públicos que no sea conforme a la Ley”
 
En atención a la definición antes mencionada, se puede observar que, desde el primer estatuto proclamado como lo fue “El Bando de Hidalgo” el 19 de Octubre de 1810, por el Cura Miguel de Hidalgo y Costilla, quien en los principios contenidos de este Instrumento, primordialmente sustenta este principio al establecer la abolición de la esclavitud, la quita del pago de los tributos excesivos y su insistencia en cuanto a que se les diera títulos de propiedad (escrituras) a los esclavos proclamados libres. De lo anterior, se deducen los derechos subjetivos de libertad y de propiedad, garantías hasta ahora consagradas en nuestro Pacto Federal.

Asimismo, en la proclamación que hace José María Morelos en “Los Sentimientos de la Nación” el 14 de Septiembre de 1813, se establece por primera vez la división de poderes, en su artículo 5º, el cual reza: “Que la Soberanía dimana inmediatamente del Pueblo, el que sólo quiere depositarla en sus representantes dividiendo los Poderes de ella en legislativo, ejecutivo y judiciario, eligiendo las Provincias sus vocales, y estos a los demás, que deben ser Sujetos sabios y de probidad.”

De una manera, aún más formal, en la Constitución Federal del 5 de Febrero de 1857, se gesta la garantía de seguridad jurídico-política, como lo es el Juicio de Amparo.

Con vista a lo antes citado, se colige que a través de la historia de nuestro País, los individuos, conocidos como Insurgentes, así como aquellos que se sumaron a la postre para regular nuestras leyes, han procurado un estado de derecho que salvaguarde las garantías de legalidad de los ciudadanos, así también, que el Estado, a través de sus gobernantes, desarrolle sus funciones bajo un orden jurídico, que se instituye en cada una de las disposiciones que conforman la Constitución Política Mexicana, en la cual, se define las atribuciones y facultades de cada uno de los Poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, a fin de hacer efectivo ese Principio de Legalidad para sus nacionales, y aun de aquellos que han optado adquirir la nacionalidad mexicana, siendo extranjeros.

Pensar en una garantía de legalidad, lo primero que viene a mi mente, por lógica tal vez, es el Juicio de Amparo, el cual se encuentra contemplado en lo dispuesto por los Artículos 103 y 107 de nuestra Constitución Mexicana, y que no fue, sino hasta su Reglamentación en el año de 1936 como Ley Orgánica, el uso de este recurso, una forma de hacer efectiva esa garantía en contra de las Autoridades consideradas como responsables del acto reclamado en agravio del Recurrente, llamado Quejoso.

Sin embargo, analizando este Principio de Legalidad, damos cuenta que, al establecerse una división de poderes (Ejecutivo, Legislativo, Judicial), éstos se sujetan a la rigidez que marca nuestra Carta Magna, es decir, en cuanto a que El Ejecutivo, al ejercer su actividad a través de sus Órganos, debe acatar lo que la Ley le impone, sin extralimitarse en el ejercicio de su función, y si bien es cierto, el Ejecutivo tiene cierta discrecionalidad en el ejercicio de sus funciones, éstas se le han venido restringiendo, como lo podemos constatar en lo conferido por el artículo 89 Constitucional; y aún cuando tenga la facultad de expedir Decretos y Reglamentos, éstos no deben sobrepasar lo que constitucionalmente ya está instituido, observándose así, ese Principio de Legalidad, como un elemento inherente a nuestro Pacto Federal y un derecho para quien depende de su ejecución.

Por lo que hace al Poder Legislativo, éste igual que El Ejecutivo, no puede emitir o elaborar leyes que no provengan de lo que las disposiciones constitucionales propiamente confieren, y por ello, según lo establece el artículo 135 de nuestra Constitución Política actual, en la elaboración de leyes, deben sujetarse al proceso legislativo que para la formación de nuevas leyes, se les faculta en nuestra Carta Magna, sin ninguna clase de discrecionalidad, y aún cuando, ha sido menester derogar, modificar ó adicionar algún precepto constitucional, estrictamente, dicho aparato legislativo, se sujetará a lo antes previsto, así como se les dará a éstas, el carácter que se les confiere en el artículo 133 Constitucional.

En cuanto al Poder Judicial, éste en su función jurisdiccional, que no es otra cosa que hacer valer el respeto a ese derecho que se ejerce a través de los órganos jurisdiccionales, con el fin de regular la relación entre particulares, o entre particulares y el Estado, según sea el caso, y que en ese afán de hacer eficaz ese Principio de Legalidad, a través de un procedimiento establecido por las leyes ordinarias que para ello se encuentren reguladas, éste, emitirá una Sentencia, la cual, debe observar ese elemento formal que la propia ley establece, misma que debe ser fundada y motivada, apegada a derecho, como único elemento de esa función jurisdiccional, y donde se presume la verdad legal, logrando dar a la sentencia fuerza definitiva e irrevocable.

De lo anteriormente analizado, considero que el Principio de Legalidad se sustenta en hacer valer las garantías consagradas en nuestra Carta Magna, no sólo por cuanto hacer efectivo lo que confieren los artículos 14 y 16 Constitucionales al recurrir al Juicio de Amparo en contra de alguna Autoridad, sino, al observar el desarrollo de las funciones de los órganos públicos, de los Poderes en que está dividida nuestra República, quienes no pueden hacer uso de esas facultades que se les confieren más allá de lo que estrictamente norma la Constitución, de lo contrario, estarían violando ese Principio de Legalidad a los ciudadanos que se encuentran sometidos a ella; y además, podría resultar un tanto irónico que El Estado viole los preceptos que propiamente el Constituyente ha instituido para el ejercicio de su función, y quien no puede sancionarse así mismo, en el caso de que este Principio de Legalidad sea en agravio de los mismos órganos públicos; aunque lo que debe interesarnos en realidad, es que el Principio de Legalidad se encuentre garantizado como un derecho natural inherente a nuestro carácter de mexicanos, y como una garantía que se nos atribuye al ser considerados como ciudadanos, al obtener nuestra mayoría de edad, con los demás requisitos (marco legal) que la ley nos demanda para dicho efecto.

Ruth Martínez Meráz.
Ensayo “Principio de Legalidad”

31.10.11

Una compañera inevitable....

Qué es la muerte,
sino augurio de eternidad,
descanso del trajin de los vivos
remanso tras la espera
de lo incierto.
          Se traza de misterios
le convergen velas y rezos,
misticismo de creencias
trasfondo de tradiciones
retrato de culturas.
            Sarcástica, irónica,
virtuosa, parlanchina,
se le viste de mil figuras,
se le aluden las penas humanas.
            Qué es la muerte?
creación de conceptos abstractos
verbo que indica una conclusión,
el reflejo del finito humano.
              Observo mi ser vulnerable...
la muerte ronda los pensamientos
en los recovecos del corazón y la mente,
suspicaz, sus intenciones advierto.
              Qué es la muerte?
la compañera inevitable,
la guía en el camino
al otro lado de la vida.
 

Ruth Martínez Meráz ***

27.10.11

Vos en mí...


Fui ayer...
ahora soy Vos...
portento de virtudes,
utopía de sueños,
acuse de tiempos,
irreversible parsimonia
de la palabra que desnuda
el alma,
avasalladora calidez
del aliento de Vos,
que irrumpe la respiración
hurgas mi aliento,
me haces desfallecer.
No soy Vos...
Vos eres quien fuí.

Ruth Martínez Meráz ***

22.10.11

Eterno...

Mis lágrimas
contarán tu historia,
emanarán en creciente
el ímpetu del que nutriste
mi existencia.
       Mi aliento se mantendrá vivo
cuando en tu lecho
me recoja,
y en mis sueños acudas a mi auxilio.
      Mantendré la esperanza
acrecentada,
de la luz divina, cual pábilo que no se extingue,
alumbrará mis días en tu ausencia
nadie muere en cuanto en el corazón persiste.
      Mis manos escribirán mil líneas
bordarán con decoro
tus momentos a mi lado,
me abrazaré a tu almohada
percibiré tu aroma,
me protegeré tras los versos
cantaré las canciones
reviviré los cuentos,
rezaré las plegarias
que me enseñaras en la infancia.
       Ya no reclamaré tu partida
bajo llave quedará el lloro,
segador de tus valores
en mi arraigo profeso,
de tu orgullo haré vasta
la huella que proclamaste al paso,
soy simiente
de tu esencia
árbol perenne
que no se conservará en vano.

Ruth Martínez Meráz ***

13.10.11

Ave Fénix


Me ví imperfecta
cual oruga
con miedo mutar en mariposa,
me ví endeble
sin raíces entrañadas
en la profundidad de la tierra,
cual tamo llevado por el viento
con un destino infructuoso.
Así volví el rostro
desencajado
por el momento
por el tiempo sin descanso
en el sentir
imperdonable
de una lucha agotadora
donde ví tu alma
a lo profundo,
escabulléndose
de mi presencia
sin apenas retener
la luz de tu mirada
menguada en la fatiga
de mi ser sin fuerza,
Me ví vencido...
ese humano...no era yo,
dónde quedó mi fortaleza?
me ví vulnerable,
sin entereza,
nada a qué aferrarme,
sin fé, sin promesas,
me ví colmado
de maledicencias
con el corazón hecho añicos
qué me volverá el aliento?
la jactancia del vivir,
el soplo que se mute en vida
y me haga renacer?,
me ví desolada,
cual tierra árida e inhóspita,
me ví en el abandono
sin lucidez,
me ví hecha carne
vuelta polvo,
me ví germinar
en árboles de frondosas copas
alimentando aves
cobijando hombres
con un propósito que cumplir,
me ví viva,
me ví morir,
fuí escoria,
fuí abono fértil
me ví cual Ave Fénix,
resurgir....

Ruth Martínez Meráz ***

1.10.11

MIO

Renazco
      en tus suspiros
al respirar
      de tu aliento,
en los amaneceres
húmedos
pegada a tu cuerpo.
        Renazco
en cada beso
       sea tierno o apasionado,
en la calidez de tu voz
       en los murmullos
que escapan de tus labios.


          Renazco
en la ternura de tus caricias
        de tus manos al tacto
sobre mi piel estremecida,
             Renazco
en las veladas intensas,
            en la fatiga plácida
de tu amor que me consume.              
             Renazco
en tu mirada
             que se funde en la mía,
en el silencio, entre risas,
             en ese afán que te impones
de hacerme tuya cada día.


Ruth Martínez Meráz ***

30.9.11

Verdades...

Verdades
de olvidos,
         Verdades
de recuerdos,
Verdades
        a medias,
          Verdades
en dulzuras y
de agridulces
sabores,
          Verdades
cimentadas
        en fantasías,
engaños
disfrazados
        de Verdades,
Verdades
       fincadas en hechos
Verdades
       marcadas 
de sangre,
      Verdades
revestidas
        de encanto
Verdades
        que sajan
el alma,
        nada ni nadie
escapa de sus
        Verdades....
hasta que
         su realidad
le alcance a despertar.

Ruth Martínez Meráz ***    

17.9.11

Serenidad

El destino
no se escoge,
aguarda 
una caja de pandora
que nos sorprende
y nos deslumbra,
encaramos 
los momentos,
nos alimentamos
de esperanzas,
en las debilidades
nos hacemos fuertes,
y se renace
en la victoria
con la fe
renovada,
con el espiritu
engrandecido,
y el amor
hecho carne,
no de cuerpo,
sino de dos
amalgamados en uno.

Ruth Martinez Meraz ***

14.9.11

EL ARTE DE MENTIR...

Si hubiese pensando alguna vez en hablar de la palabra MENTIRA, podría haberlo dudado un poco, no porque no tuviera sentido comentar el tema, ni porque pareciera trillado, sino porque escribir sobre mentir, creo, es un tanto irónico. Todos sin excepción, hemos mentido en cierto momento, nos apegamos a la excusa de clasificar nuestra mentira en "blanca", "inocente", "involuntaria", "necesaria", "dolosa", "intencional", pero....hasta dónde y por qué somos capaces de mentir?, qué puede valer más que la honestidad?, o qué tan lejos estamos de ser tan claros y objetivos como para admitir lo que pensamos, o la confianza como para decir lo que nos obliga hablar con franqueza, yo también me he cuestionado al respecto, y en realidad caigo en el acierto de que practicamente "nos hacemos tontos", somos víctimas de nuestra lengua y nuestra poca capacidad para conducirnos con decencia ante los demás. Justificamos este hecho porque recurrimos a LA MENTIRA en nuestro trabajo, inculcamos a nuestros hijos "inocentemente" a hacerla un hábito, aunque a mi parecer, lo más bajo que podemos llegar a caer cuando decimos una MENTIRA, es cuando dañamos a aquellos que forman parte de nuestro círculo familiar u amistoso, como defraudar a tu pareja o a tu mejor amiga (o), y todo por UNA MENTIRA, ya es sabido que si le mentiste una vez, lo único que le pasará por su mente a la persona agraviada, es que no fué la única ocasión....y la parte más incómoda cuando "te pezcan" en esa MENTIRA, y tienes el atrevimiento de seguirla sosteniendo (diría un amigo: "insolente"). El recurso de la MENTIRA tiene su historia, desde el inicio de la creación según la Biblia, de ahí la excusa de Adán, de Caín, y conforme la historia bíblica se dieron muchas situaciones por causa de una MENTIRA, así también a través de la historia que hemos venido estudiando ortodoxamente, se han levantando guerras, traiciones, conflictos, revueltas, sediciones, asesinatos; objeto de tema en algunas novelas, es incontable la cantidad de veces que la MENTIRA pueda citarse en la vida del ser humano, si fuera real el cuento de Pinocho, en este mundo habría un común denominador en las características de las personas: UNA NARIZ LARGA QUE NO PARA DE CRECER (nos veríamos chistosos), pero no va a venir un "Pepe Grillo" a hablarnos, ni se aparecerá un "angelito" hablándonos al oído para persuadirnos en este hábito tan desagradable, no obstante, para qué crearnos una situación de conflicto por este hecho? Seremos capaces de mirar los ojos de nuestro interlocutor y hablar con claridad sin tanto rodeos? no sería ideal?, tal vez nos cueste trabajo, es difícil dejar un mal hábito, sin embargo, vale la pena, nuestra PALABRA (si, esa que antes valía entre nuestros ancestros) recobraría el VALOR, firmaríamos menos "papelitos" para asegurar nuestros pagos ante nuestros acreedores o proveedores, serían menos los amigos defraudados por nuestras actitudes, no perderíamos la confianza y el amor ciego de nuestra pareja, y por ende, no la obligaríamos a pensar con el cerebro haciendo de lado su corazón (esa parte se lee muy cursi...), y por último, aunque creo que se me escapan más cuestiones al respecto, habría menos problemas políticos, porque tendríamos gobernantes con más credibilidad, una mejor función estatal, y menos gente en la iglesia tratando de aliviar su conciencia, como si con ello bastara.
Ruth Martínez Meráz ***

6.9.11

Humanidad


Somos
soplo de viento
hálito de fe
que vaga en esperanza,
barro recocido
a fuego lento.
           Somos portento divino
semejanza
de ángeles
vueltos carne,
aljabas
de humanidad
corrompida,
saetas embestidas
de orgullo.
            Somos al final
luz que se difumina,
auroras desahuciadas
en ángelus,
mutación de arcillas
confiando reverdecer.

Ruth Martínez Meráz.***

3.9.11

Creo en tí...


Yaces adolorida
heridas de parto
de bastardos
envilecen tu ser,
afligida esperas
que tus hijos
respondan,
te doblegan
mieles venenosas
ciega aguardas
que la sangre
nos enerve,
que la dignidad
nos despierte,
que el valor nos levante.
Yo creo en tí
Madre Patria,
hago oídos sordos
a voces extranjeras,
humilde
te venero,
con coraje
alzo mis ojos
y la voz no calla,
los malditos
se ensañan
en tu nombre,
seres abortivos
traidores
de nuestra cuna,
la muerte
aguarda esa escoria,
en el infierno
del desprecio,
exiliados
en nuestra memoria,
pisoteamos sus nombres
escupimos
su sangre inmunda,
indignos
de tus raíces,
el ocaso
de su triunfo
les recompense,
tirados al fuego
del menosprecio
fatuos
cobardes,
de sus redes
victoriosa
te elevas,
magnífica
mi Patria,
tu pueblo
aun te enaltece.

Ruth Martínez Meráz ***

I


Every day my soul feels
All the things that you have given me,
My heart is overrated by your love
I don’t know if this is good,
‘cause I have taken the risk
that your presence might hurt me,
but it doesn’t matter if it may happen
I still love you from the moment you arrived to my life.
It doesn’t matter if I lose your love

I’ll be thankful to God ‘cause I discovered
The beauty in little things which make me enjoy
The real love that highlighted my warm existence,
Perhaps I know you love me so much
And that it will never past.
So, only keep in memory the time together in your mind,

Close your eyes and you will find in the middle of the night my soul
which is awaiting for you all the time.
 
Ruth Martínez Meráz ***

1.9.11

LA OPORTUNIDAD

 …Una, dos, tres tazas de café había tomado, tenía casi toda la tarde frente a su computadora y no podía aun escribir una sola palabra para su colaboración asidua en una revista de corte cosmopolita dirigido solo a lectores del género femenil y algo superficial para su gusto, pero con la crisis económica de este tiempo y debido a la escasez de fuentes de trabajo en editoriales de cierto prestigio, no le quedaba de otra, más que continuar escribiendo artículos sobre temas un tanto banales para las “mujeres de hoy”, como si generalizaran que todas las féminas fueran tontas y huecas; en fin…tentada estaba Tita a encender un cigarrillo, cosa que se le antojaba dejando a un lado su propósito de seguir siendo una fumadora pasiva, por ratos, en su afán del surgimiento de ideas, abría una página Web, luego otra, cerraba una, husmeaba en los blogs de sus amigos…y nada, su mente seguía en blanco. Su director editorial ya tenía rato dejándole mensajes en su contestadota telefónica, recordándole que era imperante mandara pronto su trabajo para el cierre de la edición quincenal próxima a publicarse. Tita era una esbelta mujer de 27 años, cabellos castaños, ojos grandes almendrados, solía vestir muy informal, blusa camisera, jeans y tenis, nada que ver con el glamour que tanto proyectaba la revista donde publicaba cada quincena un artículo que pudiera ser del interés a sus lectoras.- Haber, “tips para ahorrar?” hummm…ese tema ya lo toqué – pensaba en voz alta para sí - .. ¿cómo maquillarse adecuadamente?”, también, “10 reglas para un noviazgo perfecto”, no, fue el de la edición pasada, y si escribo sobre “¿cuidado del medio ambiente?”, no es nada nuevo, ni descubriría el hilo negro, pero…ó ¿de la persecución y maltrato de las mujeres islámicas que se rebelan al sistema en Irak?”, por favor! Seguro me lo van a rechazar, oh! Ya sé! Mejor voy al videoclub, rento un tanto de las serie “Sexo en la Ciudad” para asimilar el personaje frívolo de esa actriz, ¿cómo se llama?..ah! sí!, Sarah Jessica Parker, que la hace de escritora, no, es mucho merecer catalogarla como tal, más bien es una redactora de textos para una revista de élite… ¡horror! ¡Como yo!, bueno a mí no me dejan publicar temas de seriedad e interés social, y el personaje de esta mujer en la serie es sin duda su actitud con plena conciencia y convicción; ¿y dónde está mi “libertad de expresión”, para qué se contempla dentro de la Ley (nuestra Carta Magna) y no se aplica? Irónicamente hay un día aludido para su celebración, ¿es acaso una burla?....vivimos en una sociedad manipulada, pero no precisamente por los medios de comunicación…hay sin duda una contravenencia en ello….”, para cuando se percató, Tita ya estaba terminando su artículo, y su séptima tasa de un café ya frío. Lo imprimió, caminando de un lado a otro en su habitación, lo leía y releía con lápiz en mano, tachaba ciertas palabras y por encima reescribía; era su manera de trabajar, pudiéndolo hacer en la computadora, pero no, tenía esa manía de imprimir y luego revisar, corregir, “digerir” una a una cada frase, “degustar” el contenido de su creación; “Libertad de expresión”, “Libertad de pensamiento”, ¿con qué título lo encabezaría? – Pensó- “ !diablos! Seguro que me lo van a regresar, en cuanto lo lea el jefe de redacción, lo devolverá o simplemente lo hará perdedizo y no lo publicarán, como me lo han hecho otras veces…o dirán, “no llegó el archivo adjunto con el correo electrónico”, para justificarse; pero si no insisto ¿cuándo me tomarán en serio?, total como dijo cierto escritor… “Si ante la insistente gota de agua la roca se perfora..Ante la tenacidad del hombre la palabra imposible se evapora”. – Así que decidida, se sentó frente a la computadora, respaldando su archivo, se dispuso a mandarlo por correo electrónico a su editorial, “¡bendita tecnología!” – Musitó – acostumbraba trabajar desde casa, y sólo acudía a la oficina si era necesario. Se levantó con expresión de alivio, tomó una ducha, vistiendo ya su pijama se acostó en su cama deseando conciliar el sueño pronto, y con la expectativa de la admisión de su artículo.- Sonó la alarma, aún desganada palpó entre las cobijas hasta tocar su celular y desactivar el sonido intermitente de su despertador, eran apenas las 7:15 am, hizo algunos estiramientos de brazos y piernas, calzó sus pantuflas y se dirigió al baño a lavarse los dientes, después tomó un libro que llevaba tiempo leyendo, cuando timbró el celular, - ¿Sí?, - contestó -, era su Director Editorial quien había recibido una copia de su artículo también; - Tita…- se escuchó la voz grave de quien era su jefe inmediato -…leí tu texto anoche en cuanto llegó, sabes que no manejamos este tipo de temas en la Revista y aun así te empeñas en mandarlo, escúchame bien… - Tita ya se estaba preocupando, su voz se escuchaba tan grave, como sonaba en alguna de las juntas que cada mes convocaba a los colaboradores para comentar sobre el crecimiento de la empresa – continuó – Por esta vez, sólo por esta vez, aún cuando el Jefe de Redacción no esté de acuerdo, voy a autorizar la publicación de este artículo, voy a dejar que sean las lectoras quienes decidan a través de sus comentarios que nos envían, si este tipo de temas deban ser tomados en cuenta, quizás nos hemos cerrado a nuevas propuestas, pero sabes bien, que es el público quien tiene la última palabra – Tita perpleja sólo se limitó a agradecer la oportunidad y a esperar la reacción de sus seguidoras, y colgó.
Pasada la emisión quincenal con su columna asidua, con un tema diferente, los correos también comenzaron a llegar, diversos puntos de vista se hicieron notar, algunas mujeres expresaban su agrado por el tema abordado, por la seriedad y sutileza de éste, otra por hacer una nueva propuesta que mejoraba la imagen de la revista, etc.
Tita con una eminente sonrisa, leía cada correo electrónico, interiormente se disculpaba por pensar que sus lectoras eran sólo personas superficiales, y sabía que era el comienzo de un periodismo más serio que enmarcaría su carrera, como siempre lo había anhelado.
Ruth Martínez Meráz ***