4.1.20

Nos desbordamos en palabras



Escribir es un talento que desarrollamos con dedicación, esfuerzo y gusto por las letras; parte primordial de nuestra formación como escritores es leer. Adentrarse en el pensamiento de otros nos lleva a concebir nuestras historias. Fluye un verso en la sobremesa de una anécdota; se construye el poema a través de la imaginación que nos proporciona la observación de un hecho, la confesión de un amigo, el mismo vivir que nos incumbe. Parten relatos desde algún sueño, en el insomnio que nos obliga a desplegar unas líneas antes del alba. Adquirir el hábito de escribir es una disciplina que no cuesta tanto trabajo cuando estamos dispuestos a soltar la mano sobre el papel o teclear letra por letra en nuestros dispositivos electrónicos donde quiera que nos encontremos y en la situación más inesperada o menos convencional. Atrevernos como escritores a sortear los diversos géneros literarios que nos impongamos es más que un acto de valentía. Para mí significa ser intrépidos, forjar en ello el personaje singular que llevamos dentro, ese que coexiste en un segundo plano en nuestra realidad. Nadie puede cuestionar la manera cómo escribimos, somos únicos; si bien es cierto que escribimos para nosotros, también pasamos a ser parte de aquel que nos lee, mutamos en su existencia, trascendemos, lo cual es sin duda el mejor reconocimiento a nuestra entrega.

© Ruth Martínez Meráz 


13.3.19

Soliloquio




Hallé entre el camino una vereda, avancé sin dudar guiada por el aroma de paz que fluía en el viento, en los árboles revoloteaban algunos pájaros, entonaban nuestros nombres, ignoré el invierno que vestía de blanco mi mirada, sólo me asombró la luz que me rodeaba. Pude disfrutar el sonido de las hojas cayendo, murmuraban un verso que continuaba a otro conforme avanzaban mis pasos, se iba construyendo un poema. Llegué a la cima de un mirador, me envolvió una voz -la tuya- era una puesta de sol perfecta, seguías ausente y a la vez en mi interior. Conversé contigo largo tiempo - corto para mí que siempre me resistía a tu partida - hablamos un sin fin de temas, de cómo nuestro destino se había trazado por las estrellas; reímos de tonterías, éramos un solo monólogo, completábamos las frases uno del otro. De pronto, me cegó algún rayo no le ví venir, caí sin sentido, no supe más de mí. Abrí por fin mis grandes ojos, nunca estuviste aquí, es tu ausencia en mi pecho, la ignorancia de vivir sin tí.

@Ruth Martínez Meráz ***
Marzo 13, 2019

30.11.18

Elijo


Renuncio a mis sueños, sujeto mi voluntad en lo Alto, acaricio con paciencia los planes de quien me escogió por Su gracia. Ya la ansiedad ha cesado, de las cosas vanas que me cegaban ya no hay memoria, mi corazón el Alfarero sigue transformando. He renunciado a las palabras huecas, al deslumbre del mundo en que habito, busco mi alimento en la sencillez de una mano amiga, la calidez de un abrazo que me sana. Sigo aquí siendo la misma, la esencia en mi ser no cambia, enfoqué mi rumbo, el propósito que me apasiona,  donde sólo Jesús me basta.

* Ruth Martínez ❤
#pienso

28.10.18

Espacios

Hay espacios donde nacen versos, se escriben una, dos o tres palabras, termina la línea del primer párrafo. Hay espacios donde llueven las ideas, se deshojan los pensamientos, mueren uno, dos o tres sentimientos, se extraña el rocío de un "te amo". Hay espacios donde comienza el paraíso, acontecen uno, dos o tres pecados, se entierran los resentimientos, continua una historia. Nicho de silencios, descanso que cobija mi cuerpo bajo las constelaciones de octubre. 

Ruth Martínez Meráz ***

20.7.18

Hito sobre la espalda


Eres silencio en mis manos

palabras de tiza a medio escribir

en la pared

son los estragos de tu aliento en mis labios

náufrago en la isla de mis pensamientos

Lamento del tiempo

austero como el hombre que gime

atado por sus prejuicios

ceniza esparcida en el desierto

eres aguijón clavado sobre mis sienes

Memoria turbia en los mirlos

caligrafía sin sentido del pasado

que se arrechola bajo la tierra

sin frutos en su regazo

Mantienes un hito sobre mi espalda

me sangra si escribo tu nombre

son las dieciocho horas en este día de verano

intento liberarte de mi recuerdo.


© Ruth Martínez Meráz ***

17.7.18

Soledad




Se desgajaban las constelaciones esa noche, Soledad perdía su mirada en la negritud del firmamento, podía escuchar el titilar del viento sobre su rostro, era invierno sobre su pecho, agitaba la respiración. No quería pensar, el silencio mitigaba su ausencia, mantenía entre sus manos un mundo de versos aún por escribir en cada rincón de la casa. Por ratos, creía escuchar el canto de los mirlos entonando sus primeros poemas, aquellos que le seguían consumiendo el corazón. Sintió el impulso de trazar en la luna una señal que le recordara el aroma de las margaritas, elevar un destello tornasol donde encapsulaba sus últimos suspiros. Permaneció quieta, absorta por la caricia de la noche, su cuerpo se relajaba, el escarceo de la inspiración transitaba su piel. La humedad en sus ojos asomó tras asir su poemario, una sola palabra sobresalía en la última página: Adiós. 

© Ruth Martínez Meráz ***

10.7.18

Tu otro rostro



Suspiro del Edén 

primavera marchita 

tu otro rostro.


(Haikú)


© Ruth Martínez Meráz

28.6.18

Fuego bajo la piel



Germinaba dentro de mí, podía sentirle cómo recorría por las arterias, golpeteaba con aquel ímpetu que sólo la chispa del fuego que se propaga en ramas secas provoca las llamaradas que nadie podría apagar en un instante. Iba enraizándose en mis células, mi piel comenzó a enrojecer. Lejos de asustarme cuando sentí que traspasaba mi cerebro, me abandoné a su albedrío, de mis labios salió un suspiro por donde escapó su primer verso, era la Palabra viva, no pude evitarlo, mis manos se desenfrenaron sobre un diario guardado en mi corazón, escribieron la primera línea, la segunda, la tercera, la cuarta, ardía mi ser. Me sorprendió el rocío de la mañana, sobre mi brazos entonaban mi última rapsodia los ruiseñores.


© Ruth Martínez Meráz ***

18.6.18

El silencio de los ruiseñores



Se hace añicos el canto de los ruiseñores, se propagan sus notas, consumen los corazones de las margaritas, se deshojan los árboles. Desolada se halla la palabra, busca enraizarse en la humedad de tus pensamientos, renacer en un poema que reverdezca nuestro horizonte. Irrumpe el silencio en mis manos, monosílabos resplandecen entre líneas. El final de un capítulo se escribe, se escucha cómo se estremece el verano esta noche. Espasmo de unos versos entre nuestros labios, se torna árido el camino que me vuelva al oasis de tu mirada ¿dónde se halla el arcoíris que contemplamos bajo el roble? – casi se desvanece mi margarita - Los ruiseñores guardan silencio, se abandonan en los vestigios del edén que dio origen a nuestra historia.


© Ruth Martínez Meráz ***

13.6.18

Desvelos



I

Se nace para vivir,
sentir el cielo en la Tierra
abrazar el amor en un poema
mirar a Dios en un rostro
perderse en el infinito de unas palabras.
Se vive para honrar la divinidad en nuestro interior
volcar en unos versos
los sentimientos
vaciar el alma en un himno
de gratitud al Creador.
Se camina con la mirada erguida
sin poses falsas
sin manos frías
con la voz que acaricie el corazón del prójimo
con el sostén de la voluntad
siendo el hombro perfecto
descanso del ser querido.
Se reinventa cada día a la vez
los resentimientos se crucifican
suena el canto de los ruiseñores
[soy colibrí ahora
cobijo de sus manos]
Se existe para ser
oásis en el desierto
leche y miel al hambriento
paz en medio del conflicto
un tatuaje incrustado en la historia
de uno o dos destinos.

Ruth Martínez Meraz ***

14.4.18

Verdugos




Está mi corazón en la trinchera
los sueños rotos
en algún lugar del alma
Ilusiones se desvanecen  – explosiones -
de fiesta bermellón
se estila la vida.
El mundo desespera
-          cautivas las voces -
se devasta la humanidad
nadie entiende.
Tiranos someten la inocencia
el silencio mata
no hay refugio para el débil
-         - la fe mengua -
Algunos laceran sus rodillas
claman por  libertad
¿Dios escucha? - insisten -
ansiedad, impotencia es su estandarte.
Mis dedos sobre el teclado
se impregnan de azufre
es el aroma a muerte
laurel del fanatismo.
Una esperanza me circunscribe
en la agonía
que los mansos se levanten victoriosos
entonces mis ojos dejarán de sangrar.

© Ruth Martínez Meráz ***

10.4.18

Dime dónde



Dime dónde canta el ruiseñor nuestra historia, el invierno se estaciona en plena primavera, es silencio el desliz de tus dedos sobre mis páginas. Hacia dónde se torna el fulgor del sol, está huérfana la margarita, reza un último verso. Camino en derredor de mis pensamientos, hallo destellos de tu rostro, enmudece mi corazón. Dime dónde se posan tus verdades, el decálogo bajo el cual tus labios han sellado mi piel. Hasta el hartazgo observo las manecillas del tiempo, la vigilia se torna eterna, son ecos tus pasos, no llegas. Dime dónde entonan los amantes sus desvelos, qué mitiga el duelo de sus miradas, cuál es la esperanza que avive la fidelidad de su espera. Dime dónde canta el ruiseñor, dónde encuentro el poemario del hombre de mil voces, frialdad en mi regazo, escapan los suspiros, cae la tarde, laberintos en mi mente. 

© Ruth Martínez Meráz ***

6.3.18

Mariposas al atardecer





En los espacios del día 

escribo un verso en tu historia 

se aglomeran las letras tras los últimos minutos 

aún tu aliento navega en mis labios. 

Respiran mis dedos las líneas de tu rostro 

siento la caricia de tus ojos, resguardo de mis palabras. 

Cae la tarde en este martes vestido de invierno 

son nuestras voces la flama que alumbra este idilio perfecto 

Nacen los poemas en cada margarita 

polinizan las mariposas 

el camino que nos enlaza. 


©Ruth Martínez Meráz