16.3.16

PUNTOS SUSPENSIVOS...





Se vence mi puño
ante la pluma que niega su silencio
en las páginas de nuestra historia
son los puntos suspensivos
quienes resisten dar marcha atrás.

Es tu voz que retumba
en mi memoria
es nostalgia, furia, pasión,
atrapadas en nuestros labios.

Entre tú y yo
se entrelaza un verso
somos palabras hechas carne
sentimientos anidados
en dos corazones vueltos uno.

Se rinde el tic tac del reloj
avanza sin olvidar nuestras memorias
marca el tiempo deshojando la ausencia
el vacío, la sequedad de los ojos
la aridez que va cubriendo
un libro interminable de leer
donde se rehúsa  - tú y yo -
escribir un final.


© Ruth Martínez Meráz

13.3.16

EL ECO DE TU ADIOS



Entre las piedras
brotan las margaritas
surge una dulce melodía
que secundan los grillos en primavera

Caen del cielo tus pensamientos
llueven tus palabras
humedecen mi piel
hasta empaparme los ojos 

Se anida tu voz
en el canto del cenzontle
replican tus versos
con trazos de adolescencia
el tiempo se estanca en un viejo diario

Entre las piedras
que obstruyen el destino
se esconde un arcoiris
una nube se posa en mis noches
envuelve las estrellas
negritud en mi firmamento

Asedian al reloj las horas
mis desvelos susurran tu nombre
jamás amanece en mi casa
para que no escape el eco de tu adiós.


© Ruth Martínez Meráz





9.3.16

BIEN HECHO

7.3.16

Arraigo...




Su rostro se fue difuminando


en la casa de mis recuerdos

y su voz intentaba permanecer

clavada en mi pensamiento; 

sin embargo, mi puño era determinante,

no le escribiría más.




©Ruth Martínez Meráz

Irrealidades...


Sonó el despertador como cada día a las 5:25 a.m., tenía tanta flojera y demasiada pesadez en mis ojos, que a tientas apagué la alarma del celular, entre sueños escuchaba el corredero de mis hijas de un lado a otro, suponía yo, había ligeramente entreabierto los ojos y miré la luz del pasillo por debajo de la puerta, “cinco minutos más” me decía, “entre lo que se arreglan, me levanto, y si me hago la dormida para que mejor despierten a su hermano para que las lleve?”, continué con los ojos cerrados...creí dejar pasar unos diez minutos acaso, cuando decidí de un salto levantarme, apurada tomé mi sudadera roja con el logotipo de “Maderas Veracruz” que colgaba del respaldo de mi silla a un costado de la cama, cuando salí para llevar a su destino como cada mañana a mis hijas y comenzar mi día, !Sorpresa! las luces se hallaban apagadas, “se habrán ido ya?” pensé, tomé el celular para ver la hora y dirigirme a su recámara, mis hijas seguían dormidas, el celular marcaba las 4:30 a.m.

Fin.


©Ruth Martínez Meráz

15.2.16

VACIOS



Escapas de mis ojos

ciegas mi horizonte con otro invierno

cuando te aferro a la primavera

de mis años

mis fuerzas menguan.



Dónde te hayas perdido

desvanecido en el calendario de Marzo

desarraigado de mis entrañas

moribundo sin mi aliento



Acaso escondido entre araucarias

que hielan mis abriles

ausencia

marcando nuestros rostros

palabras entre líneas

sin olvido en los labios.

9.2.16

Alcázar

I

Eres suspiro de margaritas

aliento de mi alma frágil

cuando azota el invierno

luz que engrandece, acoge y renueva

mis soledades


En dónde escondo mis pesares

si no es en la cavidad entre tus pechos?

ahí donde se refugian mis ansiedades

y se colma de fuerzas mi ser entero


II

Con la miel de tus palabras

reavivas mi espíritu antes débil

emerge de mis entrañas la Atenea

en pos de la causa justa

que no sucumbe a las tormentas

del destino


Soy entonces aquella que muta de

la oruga a mariposa

la que era esclava y se vuelve señora

la antes señalada ahora verdugo

la que era aprendiz y hoy funge con el mazo


Soy rayo que acecha

en la escarpada cumbre del atropello

tierra de abono para semillas fecundas

madre de robles cobijo del humilde

cuna de esperanza donde la luna arrulla

y el hombre muere en paz.




© Ruth Martínez Meraz

18.12.15

Tregua



Yo en el precipicio de tu memoria
y tú ahogándome en tus recuerdos
en el frío de tu ausencia
ya se muere mi esperanza
es locura, delirio y añoranza
caprichoso amor, cómo hieres el alma


Encrucijada del destino que agravia
entuerto el corazón se acoraza
miradas se inundan al alba
la hiel de los labios escapa

Yo, en el hielo te escribo
deshago mis versos en el rocío del otoño
extingo mi pena entre mis dedos
alivio el alma enfurecida
una tregua entre tu olvido y mi memoria.

9.12.15

Apetente

Dame un poco tu sonrisa
el sabor de tu boca
el beso que me provoca
en esta noche de luces

De tus ojos
la quietud que te guarda y me toca
dame amor en esta noche
tuya y mía
dame tu silencio
con palabras mudas

Que mis labios nocturnos
te den humedad a cada respiro
amor te aguardo
anclada al puerto de la noche
ven a mis sedientos labios
a dibujar poemas en tu espalda

Dame amor un poco de tu aliento
botón en flor
que incendia el invierno
oasis donde se colman mis sentidos
sosiego de mi alma
entre tus brazos.

Te espero...

17.11.15

El susurro de tu nombre

Mi puño susurra tu nombre
callan los labios
exhalan mis libros palabras
acurrucadas en la memoria

Dónde se hallan los cuerpos
colmados de fuego
volcanes en erupción
hoy soles eclipsados por la luna

Divagan mis dedos
entre la pluma
arrastran versos sobre hojas 
carentes de cordura

Empañan tus recuerdos
mis ojos 
visten opacos el horizonte
murmuran el paso del tiempo

Mi puño niega tu nombre
se rebela al hechizo de tu ausencia
mueres en cada intento
por conservarte en los latidos
de mi corazón.





31.10.15

Bajo el naranjo



Ella lo sabía
él nunca se había ido
tatuadas estaban las paredes 
de su amor
permanecía vivo su aroma
emergían versos de sus fotos
palabras incrustadas
en hojas viejas
resaltaban cinceladas de sentimientos
trazos
que circundaban un todo
aquella única emoción
de dos seres
bajo el naranjo
cómplice de sueños;

Lo sabía,
él siempre estuvo allí
mudo
gritando en el silencio
blasfemando su nombre
maldiciendo

El no sabía
que ella vestía su lloro en risa
su dulzura en enojo
que rasgaba por él
su alma
coronando de espinas
su corazón


Sí, ella lo sabía,
siempre valió la pena
luchar por él...

8.9.15

Amante ausente



Mi silencio duerme poco…

Alberto Dávila Vázquez


                                                    

Y es ahí donde la hondura

de tu nombre

pesa sobre mis sienes

escalda el aliento

tu rostro se disuelve entre trinos de pájaros

irrumpe en el silencio del alba


Es insomnio arraigado

sobre mis ojos

negritud profunda oscilando en los párpados

ausencia que invade

revolcándose con tus recuerdos

ave rapaz acechando mi cuerpo

se desgarra en el umbral de tu olvido


Fluyen versos que desangran


no hay redención para mi alma

un quejido mudo clama

por el amante ausente.

24.8.15

Su silencio


Me rindo a tu silencio
las palabras escapan entre el viento
humedad bajo mi techo
esparcido se halla el corazón

Grietas entre mis labios
maldigo y amo tu nombre
ponzoña escupen los recuerdos
nublados los días tras tu ausencia

Azoto mi cuerpo contra el lecho
ahí donde tu aroma rehúsa dejarme
donde se irrumpen los vaivenes
de mi ser herido, tatuado por tus caricias

Camino y vuelvo sobre tus huellas
habito junto a tu alma doquiera que esté
me circundo al silencio de tu voz
espero ansiosa tu regreso – desespero -.