19.4.12

Naranjos bajo la piel....



Despiértame
al alba,
con tus olores de azahares,  

enigma de cítricos
se ahondan en la memoria.
                       Recuerdos de juventud
al amparo del naranjo
caricias púberes
inocencia de dos
perdida bajo su sombra. 

           Despiértame
aun cuando tu flor
se halle ausente,
el idilio perpetuo
de dos, amándose,
en el perenne

influjo de tu néctar
que se desborda
sobre nuestros labios.
 

Ruth Martínez Meráz. ***

11.4.12

Vínculos

Zurcí mis pensamientos
omití el desden
de tus palabras,
vestí de coraza
las entrañas,
alcé la mirada
volví mis ojos altivos,
Remendé
los recuerdos
atesoré los buenos tiempos,
olvidé las vainas
que envenenaran el alma,
dejé correr
la hiel de mis venas,
volví el rostro
antes caído,
en un sol resplandeciente,
escribí en el hielo
los rencores,
comprendí 
que por siempre
estuve unido a tí.

Ruth Martínez Meráz ***  

29.3.12

Nosotros...los desunidos


“Agua rota, mochada…”
Epígrafe de la poesía “Agua”
de la escritora Carmen Boullosa

Tú y yo,
los desunidos,
los bautizados
en aguas saladas,
los malqueridos de Eros;
                Nosotros,
olvidados de Afrodita
de juramentos vanos
sin milagros de agua en vino,
dos amantes,
víctimas de su veneno
desamores
en un final Shakesperiano.

Ruth Martínez Meráz ****

26.3.12

Cenizas...

Que soy...
más que cenizas,
barro recocido en brasas
del destino,
consumido en llamaradas
de atroces fuegos,
Que soy....
polvo vuelto a la tierra
de la nada
donde alguna vez surgiera
mi imagen,
aroma de azufre
sin memoria,
Que soy....
un alma vagabunda
en búsqueda
de un cuerpo
donde posar 
y resurgir,
Que soy....
un cúmulo de emociones
revertidas
en la complejidad
de un humano
que osa 
aventurarse 
en su historia
que desafía
las palabras muertas
que replica
frases huecas
que existe
aun cuando yace
en la profundidad
del universo.

Ruth Martínez Meráz ***

21.3.12

Luces en la nada....

Son inescrutables
los misterios de la vida...
vivir para existir,
existir para disfrutar,
disfrutar para no perder
la calidez de apreciar
lo que es ser
verdaderamente humano
valorando la grandeza
incomparable
con que fuimos creados....
Un destello
de nuestra vida,
alumbra al más
perdido ser
y libera al más
arrogante
de su ignorancia.

Ruth Martínez Meráz ***

Reescribir la historia de un cuento con fin....

Reescribiré 
la historia...
un final 
que mejor convenga,
realzaré detalles
omitiré escenas 
sin sentido,
atrás quedará 
la incertidumbre,
las ilusiones subestimadas,
arrancaré las páginas
de escenas vanas,
Reescribiré 
el destino,
los caminos errados
pasos sin regreso,
en vez de cuitas 
daré luz a los sujetos
mitigaré los sufrimientos,
Reescribiré
la historia...
no a discreción
de mis impulsos,
la vida no será juego
de falsas promesas,
cuidaré resulte
un final feliz.


Ruth Martínez Meráz ***

11.3.12

Sin rencores....

Guardé tu voz
en mi oído,
la hiel
en tus palabras
intenté cribarlas
para no lacerar mi piel,
no dije adiós
odio las despedidas,
infructuoso ha sido
mantener amistad
cuando hay amores
de por medio....

Ruth Martínez Meráz ***

No son sólo palabras....

Unas cuantas palabras pueden cambiar un concepto, una idea, un ideal, un propósito, una percepción, un destino, una vida; vivimos dependiendo de palabras, de lo que leemos a diario, de lo que escuchamos, de lo que pretendemos aprender, de lo que queremos oír, de lo que nos hace dudar, de esas frases que componen verdades y mentiras, que elevan y te dejan caer; palabras que fortalecen en un instante desesperado, otras que te apuñalan, atravesando el corazón más allá de la razón, y de la intención misma que conllevan; palabras que venidas de un gran orador instan a desear el bien, oraciones que dejan caer el vendaje de los ojos del alma para entender que una sola palabra puede destruir nuestro mundo; caemos en cuenta que al comunicarnos, aún en algún momento de coraje, desasosiego, euforia, alteración emocional, debemos frenar la lengua al pronunciarlas, permitiendo que el razocinio domine y nos permita encausar la hilación de palabras, lo que tratamos de decir, lo que deseamos que escuchen, lo que queremos transmitir....vamos entre un torbellino de voces, al son de miles de palabras que influyen en nuestra existencia, y las propias, que alteran la vida de otros, ojalá podamos alumbrar con las frases que fluyen de nuestros labios, sin empañar ni truncar la existencia de quienes nos rodean, aceptando sin excusas los errores o daños que ajenos a nuestra voluntad causaron las que hirieron a quien amamos o a quienes en un intento pidieron nuestro consejo.

Ruth Martínez Meráz ***

28.2.12

Ironías de un tiempo perfecto

     El sosiego
es un intento
del pasado,
la parsimonia
una sátira de la vida,
permanece
la insensatez
de frases huecas
que enervan
los sentidos,
la humanidad
se viste de arrogancia,
tergiversa
contra sí misma,
sabotea
su ideología,
reprime sus principios,
la ignominia reina.

Ruth Martínez Meráz ***

24.2.12

La Bandera Mexicana

“Una nación sin un emblema
que le corone, atenta contra su identidad”
 
Ruth Martínez Meráz ***

  La bandera Nacional es el símbolo del pueblo de México. Bandera, del germánico banda o signo, es definida por la Real Academia de la Lengua Española como “tela -o pedazos de tela unidos entre sí que retoman un valor simbólico superior.

La Bandera Mexicana es la que reafirma con mayor énfasis, el sentimiento de nuestro nacionalismo, y se encuentra estrechamente asociada con la idea de Patria, vínculo sagrado común e indisoluble entre las generaciones pasadas, presentes y futuras.


Símbolo de los anhelos de la nación mexicana. La bandera nacional no es un emblema inerte, es un emblema vivo, como el pueblo mexicano que la ha forjado; la bandera quiere decir esperanza para un porvenir mejor, creencia firme en un México más rico, más próspero, más justo que el México de ahora; la bandera nacional significa que todos los sacrificios humanos, materiales, morales del pueblo mexicano, desde 1810 hasta hoy, son sacrificios invaluables, coronados por victorias del pueblo.


Esta bandera representa millones de cadáveres de indios, ríos de sangre en la lucha de Independencia; sangre a raudales en la guerra Revolucionaria; más sangre en la Reforma; sangre vertida en los mártires de Río Blanco y Cananea, en todas las prisiones políticas de México; sangre de aquellos como Don Miguel Hidalgo, José Ma. Morelos, Emiliano Zapata, la de los hermanos Flores Magón, la de tantos obreros y campesinos anónimos que lucharon por ella; sangre de la muchedumbre mexicana que reclama, que se acuña en el lábaro patrio, no es trofeo de cobardes, de los traidores y bandidos que trataron de explotar al pueblo.


Creer que la Bandera Mexicana representa el pasado muerto de México es un acto de traición a la patria y de ignorancia plena. La bandera nacional, como todos los lemas, como todas las frases que sirven de incentivo a las muchedumbres, surgidas del pasado, pregonadas en el presente y que trascienden en el porvenir; no es el pasado superado ya por el pueblo mismo.


Encarna el símbolo de la justicia social que el pueblo mexicano tiene derecho a reclamar. Mientras no haya justicia social, no podrá haber paz entre los hombres.


Mientras no venga la paz, la bandera tricolor significa el anhelo por la justicia, y el día que la justicia venga, la bandera nacional significará paz entre los hombres que viven en un régimen de justicia.

Hay que recordar los principios ideológicos de los padres de la patria; tener presente lo que se decía en el Congreso de Chilpancingo; lo que decía el gran José María Morelos; vestirnos de ese amor patriótico, poner por hecho y hacer nuestros esos principios hoy, llamarnos “siervos de la nación”, hijos verdaderos, soldados puestos al grito de guerra, como reza nuestro Himno Nacional, hacernos parte del significado que enmarca nuestro Lábaro Patrio, vivir en carne propia los mismos anhelos que hicieron a nuestros ancestros dar la vida en pro de la soberanía que hoy gozamos.


Bandera de México, Dama distinguida, musa de la victoria, reina de todos los pendones, síntesis del amor a la patria, palio enriquecido por la gloria, el honor, el valor, heroísmo, nobleza y lealtad; lienzo vivo, creado por sublimes pensamientos; Símbolo situado por encima de las ideologías que no distingue sexos, razas, credos ni clases; emblema forjado con nuestras derrotas y triunfos, que conoce nuestras angustias y esperanzas, nuestras fortalezas y debilidades, signo que representa la gran riqueza de nuestro territorio y gentileza de sus personas.

Su majestuosidad, presencia y fuerza, nos motiva con orgullo y respeto a rendirle el homenaje que se merece, generación a generación a este tiempo, desde párvulos a jóvenes escolares, cada lunes en sus planteles, hacen manifiesta de viva voz el juramento que sella el compromiso de “ser siempre fieles, a los principios de libertad y justicia, que hacen de nuestra Patria, una Nación Independiente”


Ante ella levantamos los corazones y nos descubrimos la cabeza, para saludarla en su heroísmo de ayer y en su noble grandeza de hoy; también nos inclinamos cuando cuelga a media asta, en melancólica señal de duelo, cuando la República llora a uno de sus ilustres hijos.

Hoy, orgullosamente, cuando llegan los días gloriosos de la patria, tenemos presente nuestra historia, pero también, el presente que nos acontece, y que debe confrontarnos con quiénes somos, de dónde venimos, y qué espera la Nación de sus hijos; reflexionemos si somos dignos de este Emblema que nos cobija, de cada color, del Escudo que relata y nos vuelve a nuestros antepasados, que aún mudos, nos sacuden, nos hacen virar el rostro, para no olvidar que, un pueblo soberano como nosotros, tiene el derecho de ejercer esa libertad para conducir a nuestra sociedad al México de Hidalgo, de Morelos, de Zapata, de Guerrero, de los Flores Magón, de Juárez, de Carranza, a un Estado donde no sobrevive el más fuerte, sino que mano a mano, en un ámbito de Respeto, Equidad y Justicia, todos por igual, hacemos valer las garantías que se consagran en nuestra Constitución, y que nuestra fuerza y valor es incólume frente aquellos miserables, que en su falso concepto de nacionales, resultan la ponzoña que tratan de carcomer nuestra Patria.


Por ello, les convido a hacer recuento de nuestra historia, esa que nos viene a la memoria cuando vemos ondear nuestra Enseña Nacional, no para contarla solamente a nuestros hijos, sino para inculcarles ese sentimiento invaluable de amor a nuestra Nación, donde hoy también, somos protagonistas, y de nuestras acciones depende, hacer valer un estado libre de derecho, inherente a las garantías consagradas en cada precepto otorgado en nuestra Constitución Mexicana.

7.2.12

Nebulosa

Hoy
sólo puedo
decir
que se me hiela
la razón.....
    Gigantes

porfían 
mi existencia.

Ruth Martínez Meráz ***

5.2.12

Tornar las palabras en realidades....

Quiero despertar sin sonidos de violencia, sin notas en el diario que hagan rabiar mi conciencia, quiero creer aún en las personas, que su capacidad de asombro sigue latente, que un amor fraterno existe; quiero entender que el respeto entre los humanos es inherente a sus acciones, que la barbarie sólo concierne a aquellos carentes de una fe en sí mismos, porque sus actos son frutos de sus complejos; quien no afirma sus principios es fácil presa de la ignorancia. Quiero suponer, que la gente es lo suficientemente madura para discernir lo que más le conviene, sustraerse de consentir anomalías que dañen su comunidad, entiéndase por principio, su familia. Quiero enfrentar mis miedos, dejar de callar y parecer endeble ante la injusticia, ser capaz de señalar los abusos contra el más débil, añadir una esperanza a quien casi la pierde...Quiero vivir con la convicción de un mejor futuro, un mejor espacio para nuestra descendencia, un mejor legado, no que borre la turbulencia que hoy existe, sino que cuente cómo lo pudimos superar...y si quiero lograrlo...emprenderé la marcha a contraviento, porque quiero ser libre.
 
Ruth Martínez Meráz ***