9.3.20
6.1.20
No viviré
Mientras viva
no puedo callarme
no puedo cegar mi voz
y ahogar mis palabras en el silencio.
En tanto que voy de paso
siempre seré risas, llanto, gritos, canto
verso y prosa que aminore
la tristeza de quien busca consuelo.
No respiro dentro de una burbuja
me da escozor la violencia
sangran mis manos
el corazón se me llena de cicatrices
arañan mis ojos
la frialdad con que nos atacan
porque todos somos parte de otros
la vulnerabilidad nos une.
Mientras explotan mis pensamientos
se conjugan mis oraciones
lleno de compasión mi aljaba
piedad rezan mis rodillas
aquí el cielo aún no oscurece.
Pido mis palabras sobrevivan
a la tempestad en que ellos hoy se sumergen
mía no es la venganza, al divino le pertenece.
No me mantendré inmóvil
ni muda, impasible o indiferente
tras esta insolente guerra
ruego por tantos inocentes.
©️ Ruth Martínez
#pazparaelmundo
4.1.20
Atrapado
“…No
sé de dónde nacen los poemas…”
De
padres a hijos.
Iván Onia Valero
Llevo la constante de un silbido
que emerge de tus dedos
se apilan las palabras entre tus manos,
guardan silencio.
Colapsan las líneas del teléfono
se bifurcan en cien mil conversaciones
- ninguna nuestra –
enmudece el alfabeto en tus labios,
suspiro por un beso tuyo
que desborde poesía.
Te eriges como un holograma
frente a la pantalla que refleja mi rostro
- sonríes –
te guardo en una taza de café,
escribes un verso.
Eres el genio de la lámpara
mi fiel esclavo en este encierro
te abates en el cosmos
sin encarnarte en la luna.
Timbra el celular
las diez menos quince
decides añadir otro evento a nuestra historia.
© Ruth Martínez Meráz
Nos desbordamos en palabras
Escribir es un talento que desarrollamos con dedicación, esfuerzo y gusto por las letras; parte primordial de nuestra formación como escritores es leer. Adentrarse en el pensamiento de otros nos lleva a concebir nuestras historias. Fluye un verso en la sobremesa de una anécdota; se construye el poema a través de la imaginación que nos proporciona la observación de un hecho, la confesión de un amigo, el mismo vivir que nos incumbe. Parten relatos desde algún sueño, en el insomnio que nos obliga a desplegar unas líneas antes del alba. Adquirir el hábito de escribir es una disciplina que no cuesta tanto trabajo cuando estamos dispuestos a soltar la mano sobre el papel o teclear letra por letra en nuestros dispositivos electrónicos donde quiera que nos encontremos y en la situación más inesperada o menos convencional. Atrevernos como escritores a sortear los diversos géneros literarios que nos impongamos es más que un acto de valentía. Para mí significa ser intrépidos, forjar en ello el personaje singular que llevamos dentro, ese que coexiste en un segundo plano en nuestra realidad. Nadie puede cuestionar la manera cómo escribimos, somos únicos; si bien es cierto que escribimos para nosotros, también pasamos a ser parte de aquel que nos lee, mutamos en su existencia, trascendemos, lo cual es sin duda el mejor reconocimiento a nuestra entrega.
© Ruth Martínez Meráz
13.3.19
Soliloquio
Hallé entre el camino una vereda, avancé sin dudar guiada por el aroma de paz que fluía en el viento, en los árboles revoloteaban algunos pájaros, entonaban nuestros nombres, ignoré el invierno que vestía de blanco mi mirada, sólo me asombró la luz que me rodeaba. Pude disfrutar el sonido de las hojas cayendo, murmuraban un verso que continuaba a otro conforme avanzaban mis pasos, se iba construyendo un poema. Llegué a la cima de un mirador, me envolvió una voz -la tuya- era una puesta de sol perfecta, seguías ausente y a la vez en mi interior. Conversé contigo largo tiempo - corto para mí que siempre me resistía a tu partida - hablamos un sin fin de temas, de cómo nuestro destino se había trazado por las estrellas; reímos de tonterías, éramos un solo monólogo, completábamos las frases uno del otro. De pronto, me cegó algún rayo no le ví venir, caí sin sentido, no supe más de mí. Abrí por fin mis grandes ojos, nunca estuviste aquí, es tu ausencia en mi pecho, la ignorancia de vivir sin tí.
@Ruth Martínez Meráz ***
Marzo 13, 2019
30.11.18
Elijo
Renuncio a mis sueños, sujeto mi voluntad en lo Alto, acaricio con paciencia los planes de quien me escogió por Su gracia. Ya la ansiedad ha cesado, de las cosas vanas que me cegaban ya no hay memoria, mi corazón el Alfarero sigue transformando. He renunciado a las palabras huecas, al deslumbre del mundo en que habito, busco mi alimento en la sencillez de una mano amiga, la calidez de un abrazo que me sana. Sigo aquí siendo la misma, la esencia en mi ser no cambia, enfoqué mi rumbo, el propósito que me apasiona, donde sólo Jesús me basta.
* Ruth Martínez ❤
#pienso
28.10.18
Espacios
Hay espacios donde nacen versos, se escriben una, dos o tres palabras, termina la línea del primer párrafo. Hay espacios donde llueven las ideas, se deshojan los pensamientos, mueren uno, dos o tres sentimientos, se extraña el rocío de un "te amo". Hay espacios donde comienza el paraíso, acontecen uno, dos o tres pecados, se entierran los resentimientos, continua una historia. Nicho de silencios, descanso que cobija mi cuerpo bajo las constelaciones de octubre.
Ruth Martínez Meráz ***
Ruth Martínez Meráz ***
Etiquetas:
La razón de mi existencia...***
20.7.18
Hito sobre la espalda
Eres silencio en mis manos
palabras de tiza a medio escribir
en la pared
son los estragos de tu aliento en mis labios
náufrago en la isla de mis pensamientos
Lamento del tiempo
austero como el hombre que gime
atado por sus prejuicios
ceniza esparcida en el desierto
eres aguijón clavado sobre mis sienes
Memoria turbia en los mirlos
caligrafía sin sentido del pasado
que se arrechola bajo la tierra
sin frutos en su regazo
Mantienes un hito sobre mi espalda
me sangra si escribo tu nombre
son las dieciocho horas en este día de verano
intento liberarte de mi recuerdo.
© Ruth Martínez Meráz ***
17.7.18
Soledad
Se desgajaban las constelaciones esa noche, Soledad perdía su mirada en la negritud del firmamento, podía escuchar el titilar del viento sobre su rostro, era invierno sobre su pecho, agitaba la respiración. No quería pensar, el silencio mitigaba su ausencia, mantenía entre sus manos un mundo de versos aún por escribir en cada rincón de la casa. Por ratos, creía escuchar el canto de los mirlos entonando sus primeros poemas, aquellos que le seguían consumiendo el corazón. Sintió el impulso de trazar en la luna una señal que le recordara el aroma de las margaritas, elevar un destello tornasol donde encapsulaba sus últimos suspiros. Permaneció quieta, absorta por la caricia de la noche, su cuerpo se relajaba, el escarceo de la inspiración transitaba su piel. La humedad en sus ojos asomó tras asir su poemario, una sola palabra sobresalía en la última página: Adiós.
© Ruth Martínez Meráz ***
10.7.18
28.6.18
Fuego bajo la piel
Germinaba dentro de mí, podía sentirle cómo recorría por las arterias, golpeteaba con aquel ímpetu que sólo la chispa del fuego que se propaga en ramas secas provoca las llamaradas que nadie podría apagar en un instante. Iba enraizándose en mis células, mi piel comenzó a enrojecer. Lejos de asustarme cuando sentí que traspasaba mi cerebro, me abandoné a su albedrío, de mis labios salió un suspiro por donde escapó su primer verso, era la Palabra viva, no pude evitarlo, mis manos se desenfrenaron sobre un diario guardado en mi corazón, escribieron la primera línea, la segunda, la tercera, la cuarta, ardía mi ser. Me sorprendió el rocío de la mañana, sobre mi brazos entonaban mi última rapsodia los ruiseñores.
© Ruth Martínez Meráz ***
18.6.18
El silencio de los ruiseñores
Se hace añicos el canto de los ruiseñores, se propagan sus notas, consumen los corazones de las margaritas, se deshojan los árboles. Desolada se halla la palabra, busca enraizarse en la humedad de tus pensamientos, renacer en un poema que reverdezca nuestro horizonte. Irrumpe el silencio en mis manos, monosílabos resplandecen entre líneas. El final de un capítulo se escribe, se escucha cómo se estremece el verano esta noche. Espasmo de unos versos entre nuestros labios, se torna árido el camino que me vuelva al oasis de tu mirada ¿dónde se halla el arcoíris que contemplamos bajo el roble? – casi se desvanece mi margarita - Los ruiseñores guardan silencio, se abandonan en los vestigios del edén que dio origen a nuestra historia.
© Ruth Martínez Meráz ***
13.6.18
Desvelos
I
Se nace para vivir,
sentir el cielo en la Tierra
abrazar el amor en un poema
mirar a Dios en un rostro
perderse en el infinito de unas palabras.
Se vive para honrar la divinidad en nuestro interior
volcar en unos versos
los sentimientos
vaciar el alma en un himno
de gratitud al Creador.
Se camina con la mirada erguida
sin poses falsas
sin manos frías
con la voz que acaricie el corazón del prójimo
con el sostén de la voluntad
siendo el hombro perfecto
descanso del ser querido.
Se reinventa cada día a la vez
los resentimientos se crucifican
suena el canto de los ruiseñores
[soy colibrí ahora
cobijo de sus manos]
Se existe para ser
oásis en el desierto
leche y miel al hambriento
paz en medio del conflicto
un tatuaje incrustado en la historia
de uno o dos destinos.
Ruth Martínez Meraz ***
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