26.6.17

Calidoscopio




Te escondes en el otoño
bajo el júbilo bermellón de los árboles
aplazas las manecillas del invierno
es tu cuna mi regazo
cofre seguro de tus versos.

Te deslizas como gotas de lluvia
sobre mis jardines
fecundas los girasoles en primavera
son tus poemas una rapsodia
que emana una dulce melodía.

Eres calidoscopio de las orugas
te fragmentas en el canto del mirlo
meces mi alma con los susurros 
del viento
al cenit del alba.

Insistes refugiarme 
bajo tu sombra...

® Ruth Martínez Meráz.

21.6.17

¿Dónde estabas sin nosotros?


I

¿Dónde estabas sin mí?

siendo ruiseñor de otros campos

voz del poema en otros labios

oasis en nido ajeno.



¿Cómo solía ser tu canto

en noches de verano

bajo el cobijo del firmamento

en que me hallaba ausente?

- Cavilo en el silencio del roble -



II

Rareza del destino

tantos vuelos recorridos

hoy cruzar nuestro camino

descubriendo juntos el sentido

de la palabra amor.


© Ruth Martínez Meráz.

19.6.17

El origen de nuestro arcoiris



Había desierto en tu mirada, eternas las noches sin  descubrir en su voz la melodía que te despertara del letargo. Era tu vida sin sentido, un camino sinuoso, de laberintos conduciendo al mismo corazón de la soledad, tu única compañera. Entonces, llegó la primavera, reverdeciendo tus jardines, los retoños de girasoles, margaritas y lirios rojos entre las veredas te hablaban que llegaría; sin embargo, una nube gris insistente, posaba sobre tu casa. Jamás habías conocido el arcoiris, ni el gozo del agua de lluvia sobre tu cuerpo, el aroma de las madreselvas sin nacer. El reloj avanzaba hacia el estío, la monotonía circundaba tu estancia. Haberlo vivido todo era ley en tu vida. Un día sin esperarlo, cayó una tormenta, te atrapó bajo el viejo roble, ese árbol tan olvidado como tú, ¿Qué más si no esperar?.  Fue entonces cuando al fin te encontré; entendí la complejidad de tu persona con solo contemplarte, aún sin pronunciar palabras. Me acerqué serena, impregnada del sabor a tierra mojada. Ahí en silencio, vimos cesar la lluvia, contemplamos juntos el nacimiento de un arcoiris. Volvimos sobre las mismas veredas hacia tu hogar. Conversamos por largo tiempo, la rigidez de tu entrecejo desapareció. Aprecié la bondad de tu persona, disfruté cada minuto que nos regalaba Cronos, se rompía el hechizo en ti. Eras más humano de lo que imaginabas. Y yo solo pude acertar que, tú ya existías en mí antes que todo fuese.

Ruth Martínez Meráz ***

15.6.17

Desvelos



Es el firmamento un telar
donde se conjugan los versos
 nido de mis ausencias.

Con estrellas trazas
los recuerdos
fijas en la luna tu nombre.

Es desvelo de mis noches
un poema trunco
flagela el invierno tus sienes.

Musitas al viento mi nombre
hace eco el silencio
 se marchitan las margaritas.

© Ruth Martínez Meráz

12.6.17

La espera...



Ven y posa en mi regazo
me hallo al final del laberinto
soy edén que te sanará del exilio
bálsamo que cure las incisiones
 en tu memoria.

Abandona tus cuitas en el lago del olvido
lava tu ser en el oasis que emerge
de mis entrañas
renueva tu alma con el trino
 de los ruiseñores.

Contempla el firmamento al que te asgo
vibra con el fulgor de las estrellas
besa una margarita
que transforme al Minotauro.

Te aguardo entre los girasoles.

© Ruth Martínez Meráz 


11.6.17

Girasoles en la noche






I

Es la inspiración un mito del pasado
tú eres el poema de mil voces.

II

Hay un oasis donde nuestras almas convergen
habitan versos entre sus musgos
canta un caballo de mar 
tu último poema.

III

Con la chispa de los girasoles
he pintado tu nombre entre las paredes
de mi casa
guardan la intensidad de tu luz
que encienden las estrellas
cada una de mis noches.

IV

En las constelaciones se encuentra un verso
tiene impostado nuestros nombres
fluye bajo la luz de la luna,
se esparce hasta el aliento de mis labios
esculpen las luciérnagas una historia
del primer encuentro entre tú y yo.

© Ruth Martínez Meráz

7.6.17

El anhelo de las margaritas...





El viento sopla contra mi rostro tu nombre
 sus letras se incrustan,
resplandecen y  opacan
en el firmamento de un poema.

Buscan las margaritas florecer
en tu mirada
morir y renacer con tu aliento
- suspiran -.

Hay silencios de vino tinto
un eco de mi nombre que se esconde entre tus labios
murmullos del tic tac  bajo la luna 
 mi ser añorando tus manos.

© Ruth Martínez Meráz

Complicidad


Hay un espacio entre tus manos
donde se forjan mis versos
brotan poemas de los lienzos
se enraízan a tu corazón.

Llueven estrellas en otoño
adornan el árbol de nuestra casa
iluminan el desvelo que nos sorprende 
al alba 
sin que las opaque el sol.

Esculpes sobre mi piel un arcoiris
el soneto que me arrulla en tu regazo
tu mirada es oasis de mis letras
escribes en mi pecho tu nombre.

Hay un espacio entre tus labios
donde posan mis palabras
silencios se dibujan
con la complicidad de mis dedos
 trazamos sueños en nuestro jardín.

© Ruth Martínez Meráz




13.5.17

El silencio del cenzontle



Resguardo una cápsula de viento
se pierde entre las páginas
de mi última historia
atesora el canto de un cenzontle
con cuatrocientas voces 
de tus versos escritos sobre mi dorso.

Se trazan tatuajes en mi memoria
cada uno lleva la tinta de un sueño
que se esparce en el infinito de mis noches
en los desvelos de las estrellas
que alumbran el firmamento de un destino
- ni tuyo ni mío -

Hay letargo en mis manos
se posan los pensamientos en el invierno
se escarchan en pleno verano
las calandrias  escapan de mis poemas
buscan la calidez de tu aliento
que reviva el carmesí de mis labios
donde se esconde tu nombre

El hálito de tus palabras
punza mis dedos
se escapa el viento 
- el cenzontle calla -
se difuminan los tatuajes
- la calandria canta -
de mis sentimientos
brotan margaritas en una rapsodia
que iluminan un nuevo horizonte.


©Ruth Martínez Meráz










             


17.4.17

Los espejos de nuestra casa...



Se halla tu cuerpo y el mío en la concavidad del espejo, hay dos seres hechos uno, indivisibles, una misma alma, un poema sin fin. Lazos que coronan la complicidad de la luna y las estrellas, romance de noches infinitas bajo el hechizo de tus palabras susurradas a mis oídos. Guarda nuestro espejo días gloriosos de sudor y ternura, destila caricias de los romeos sobre las julietas, rebosa de amor en pleno otoño. Hay espejos en los pasillos de nuestra casa, cada uno atesora un poema escrito con tu mirada, sellado por mis labios. 

Son espejos de un amor perenne.


© Ruth Martínez Meráz

1.3.17

El secuestro de mis poemas


Descubro frente al espejo el origen de tu misterio, la raíz que se extiende hacia las entrañas de una historia jamás contada, el escondite donde moran tus pensamientos que guardan celosamente las mariposas en primavera. Me adentro a un mundo extraño, veo luciérnagas custodiando versos nunca dichos, palabras secuestradas por las orugas – se escucha el susurro de un poema -. La nostalgia me hace presa, inundan mis ojos el recuerdo de tu última mirada, se dibuja en los recovecos de la luna. No puedo liberar los sonetos que me pertenecen, se hallan en el cofre de tu corazón, al otro lado de mi espejo.


© Ruth Martínez Meráz

23.1.17

Ecos en el espejo





Descubres las líneas
del silencio sobre mis labios
mudas las palabras
se escriben entre cuatro paredes.

Vuelvo el rostro
se refracta tu voz en el espejo
son tus versos ecos
se incrustan entre mi pecho.

Me aturden los pensamientos
- ¿Dónde está mi corazón? -

© Ruth Martínez Meráz

20.1.17

El desahucio de las margaritas




Qué ves tras esa mirada que me hiela el alma? el silencio de tus labios ensordece mis oídos. Viento que se aquieta en el jardín de nuestra casa, es el destino que se pausa en cada uno de los espejos donde mi rostro se va difuminando. Un rompecabezas que no encaja o al que le faltan piezas para completar tu rostro. Rechinan las puertas de mi corazón que se endurece. En cada respiro se extingue el hálito de un verso que se anida entre mis sienes: mueren tus poemas. El ventanal se empaña sin que se humedezca de lágrimas por tu ausencia; hay un solo lugar donde mi vista se pierde, es el marrón de tus ojos en mi espejo. Estoy inmersa en el desahucio de las margaritas.


© Ruth Martínez Meráz