20.7.18

Hito sobre la espalda


Eres silencio en mis manos

palabras de tiza a medio escribir

en la pared

son los estragos de tu aliento en mis labios

náufrago en la isla de mis pensamientos

Lamento del tiempo

austero como el hombre que gime

atado por sus prejuicios

ceniza esparcida en el desierto

eres aguijón clavado sobre mis sienes

Memoria turbia en los mirlos

caligrafía sin sentido del pasado

que se arrechola bajo la tierra

sin frutos en su regazo

Mantienes un hito sobre mi espalda

me sangra si escribo tu nombre

son las dieciocho horas en este día de verano

intento liberarte de mi recuerdo.


© Ruth Martínez Meráz ***

17.7.18

Soledad




Se desgajaban las constelaciones esa noche, Soledad perdía su mirada en la negritud del firmamento, podía escuchar el titilar del viento sobre su rostro, era invierno sobre su pecho, agitaba la respiración. No quería pensar, el silencio mitigaba su ausencia, mantenía entre sus manos un mundo de versos aún por escribir en cada rincón de la casa. Por ratos, creía escuchar el canto de los mirlos entonando sus primeros poemas, aquellos que le seguían consumiendo el corazón. Sintió el impulso de trazar en la luna una señal que le recordara el aroma de las margaritas, elevar un destello tornasol donde encapsulaba sus últimos suspiros. Permaneció quieta, absorta por la caricia de la noche, su cuerpo se relajaba, el escarceo de la inspiración transitaba su piel. La humedad en sus ojos asomó tras asir su poemario, una sola palabra sobresalía en la última página: Adiós. 

© Ruth Martínez Meráz ***

10.7.18

Tu otro rostro



Suspiro del Edén 

primavera marchita 

tu otro rostro.


(Haikú)


© Ruth Martínez Meráz

28.6.18

Fuego bajo la piel



Germinaba dentro de mí, podía sentirle cómo recorría por las arterias, golpeteaba con aquel ímpetu que sólo la chispa del fuego que se propaga en ramas secas provoca las llamaradas que nadie podría apagar en un instante. Iba enraizándose en mis células, mi piel comenzó a enrojecer. Lejos de asustarme cuando sentí que traspasaba mi cerebro, me abandoné a su albedrío, de mis labios salió un suspiro por donde escapó su primer verso, era la Palabra viva, no pude evitarlo, mis manos se desenfrenaron sobre un diario guardado en mi corazón, escribieron la primera línea, la segunda, la tercera, la cuarta, ardía mi ser. Me sorprendió el rocío de la mañana, sobre mi brazos entonaban mi última rapsodia los ruiseñores.


© Ruth Martínez Meráz ***

18.6.18

El silencio de los ruiseñores



Se hace añicos el canto de los ruiseñores, se propagan sus notas, consumen los corazones de las margaritas, se deshojan los árboles. Desolada se halla la palabra, busca enraizarse en la humedad de tus pensamientos, renacer en un poema que reverdezca nuestro horizonte. Irrumpe el silencio en mis manos, monosílabos resplandecen entre líneas. El final de un capítulo se escribe, se escucha cómo se estremece el verano esta noche. Espasmo de unos versos entre nuestros labios, se torna árido el camino que me vuelva al oasis de tu mirada ¿dónde se halla el arcoíris que contemplamos bajo el roble? – casi se desvanece mi margarita - Los ruiseñores guardan silencio, se abandonan en los vestigios del edén que dio origen a nuestra historia.


© Ruth Martínez Meráz ***

13.6.18

Desvelos



I

Se nace para vivir,
sentir el cielo en la Tierra
abrazar el amor en un poema
mirar a Dios en un rostro
perderse en el infinito de unas palabras.
Se vive para honrar la divinidad en nuestro interior
volcar en unos versos
los sentimientos
vaciar el alma en un himno
de gratitud al Creador.
Se camina con la mirada erguida
sin poses falsas
sin manos frías
con la voz que acaricie el corazón del prójimo
con el sostén de la voluntad
siendo el hombro perfecto
descanso del ser querido.
Se reinventa cada día a la vez
los resentimientos se crucifican
suena el canto de los ruiseñores
[soy colibrí ahora
cobijo de sus manos]
Se existe para ser
oásis en el desierto
leche y miel al hambriento
paz en medio del conflicto
un tatuaje incrustado en la historia
de uno o dos destinos.

Ruth Martínez Meraz ***

14.4.18

Verdugos




Está mi corazón en la trinchera
los sueños rotos
en algún lugar del alma
Ilusiones se desvanecen  – explosiones -
de fiesta bermellón
se estila la vida.
El mundo desespera
-          cautivas las voces -
se devasta la humanidad
nadie entiende.
Tiranos someten la inocencia
el silencio mata
no hay refugio para el débil
-         - la fe mengua -
Algunos laceran sus rodillas
claman por  libertad
¿Dios escucha? - insisten -
ansiedad, impotencia es su estandarte.
Mis dedos sobre el teclado
se impregnan de azufre
es el aroma a muerte
laurel del fanatismo.
Una esperanza me circunscribe
en la agonía
que los mansos se levanten victoriosos
entonces mis ojos dejarán de sangrar.

© Ruth Martínez Meráz ***

10.4.18

Dime dónde



Dime dónde canta el ruiseñor nuestra historia, el invierno se estaciona en plena primavera, es silencio el desliz de tus dedos sobre mis páginas. Hacia dónde se torna el fulgor del sol, está huérfana la margarita, reza un último verso. Camino en derredor de mis pensamientos, hallo destellos de tu rostro, enmudece mi corazón. Dime dónde se posan tus verdades, el decálogo bajo el cual tus labios han sellado mi piel. Hasta el hartazgo observo las manecillas del tiempo, la vigilia se torna eterna, son ecos tus pasos, no llegas. Dime dónde entonan los amantes sus desvelos, qué mitiga el duelo de sus miradas, cuál es la esperanza que avive la fidelidad de su espera. Dime dónde canta el ruiseñor, dónde encuentro el poemario del hombre de mil voces, frialdad en mi regazo, escapan los suspiros, cae la tarde, laberintos en mi mente. 

© Ruth Martínez Meráz ***

6.3.18

Mariposas al atardecer





En los espacios del día 

escribo un verso en tu historia 

se aglomeran las letras tras los últimos minutos 

aún tu aliento navega en mis labios. 

Respiran mis dedos las líneas de tu rostro 

siento la caricia de tus ojos, resguardo de mis palabras. 

Cae la tarde en este martes vestido de invierno 

son nuestras voces la flama que alumbra este idilio perfecto 

Nacen los poemas en cada margarita 

polinizan las mariposas 

el camino que nos enlaza. 


©Ruth Martínez Meráz

6.12.17

Traslación de amores


Dulce arrullo de tu nombre
en voz de las estrellas
- sueña la luna –
huye el invierno.


Despliega el firmamento
ecos de las luciérnagas
traza un laberinto
conduce al seno del cosmos.



Titilan los vocablos de un verso
acunan tu mirada en la margarita
irrumpen el canto del ruiseñor en mis oídos
- se estremece el cielo -.


Velada que me acoge
bajo la calidez del otoño
surges tras el beneplácito de cronos
acaricias mi piel
- colisión de nebulosas –


Traslación de nuestros cuerpos.

©Ruth Martínez Meráz ***

28.10.17

Claro de luna





Cae sobre nuestros cuerpos un haz de luz, ahí bajo el cobijo del firmamento donde me envuelven tus brazos, contemplan las estrellas el idilio de las luciérnagas, sobrevive fugaz el verso que se escapa del claro de luna, se desgaja un poema. Se hallan en el silencio las memorias del hombre de mil voces, oculto en tu mirada, susurra las palabras a mis manos, se incrusta en mis sienes, nace tu voz en mi regazo.  Entretejen los lirios las constelaciones de nuestros nombres, reviven las vigilias del verano, ilustran la humanidad del sol y la luna en el estío, mutan la invisibilidad de nuestro ser, regresa al inicio de nuestra historia: Tú  y Yo bajo un claro de luna.



© Ruth Martínez Meráz
© Gloria Rodríguez, fotografía.

Nuestro atardecer






Arribas en el atardecer de mi vida
 cuando el fulgor de las margaritas deshoja las ramas del tiempo
 es un remolino de sentimientos y palabras
conjugados en la respiración de los ruiseñores
-          se aferran a su canto –

Buscan las acequias en mi pecho
un nido para tus versos
el abono vasto para el oasis
donde fluyen nuestros poemas

Aromas de otoño se incrustan en el viento
cae sobre mi diario el suspiro del roble
viste de carmesí la mirada del Sol
escribe nuestra historia.

© Ruth Martínez Meráz
© Gloria Rodríguez, fotografía.

19.10.17

El nacimiento de la margarita


Deshojas las estrellas
en atardeceres de otoño
se incrustan entre mis dedos
renace un verso de su último suspiro.

Ocre de los nidos que hilan 
nuestros sueños
se adormecen los sentimientos
 en  las ramas del roble.

Fluyen de sus entrañas 
 las últimas páginas
narran las una y mil historias
desde el primer encuentro
- el nacimiento de la margarita -

Esclarece el adagio de amores truncos.

© Ruth Martínez Meráz ***