29.4.10

Champiñones al ajillo


Voy dorando los ajos, esos que me fortalecen, poco a poco los acitrono, eliminando su fuerte sabor, alistándolos para el paladar de mi lengua, que evita recordar la acidez que provoca, corto uno a uno el chile de árbol, tan rojo carmesí, el olor picante arrebata mis sentidos, escapa un estornudo....una que otra lágrima escurre...; ah! olvido que previamente dejé el aceite de oliva reposar, caliente, a la espera de un buen comenzal, propone mejorar el ritmo cardiaco, protegerlo aunque no en lo emocional. Cojo la palita, a un ritmo lento, persistente, revuelvo los ingredientes, conjugo los sabores que se entreveran, incorporo los champiñones a media cocción, se impregnan, obtienen otro sazón. Asi es la vida, un compuesto de varias cosas, de situaciones, unas amargas, otras benévolas, más el buen sabor debe prevalecer; hay que desechar aquello que nos daña, y tomar aquello que nos ayuda a crecer, a enaltecer el espíritu, para "comernos" el mejor "platillo" de nuestra vida. Alejar la gente mediocre, rodearnos de aquellos que miren en la misma dirección que nosotros, que tenga la misma visión, que le den sentido y valor a la amistad, y a todo ser que forma parte de nuestra existencia; que se preocupen por aportar un poco de sí mismos, despojándose del egoísmo, siendo humildes aún ante aquellos que pretenden ser grandes. Nada mejor que hacer posible la felicidad de otros...dándoles el ingrediente adecuado a sus vidas, cuál? aquella necesidad (y no hablo de manera material) que demandan y que nos es posible cubrir, sin esperar ser recompensados.

Y Usted...ya le agregó un mejor ingrediente a su vida y lo compartió?

Ruth Martínez Meráz ***

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